boca de pozo
Tierra fiscal vs. tierra privada: diferencias de fondo entre el proyecto de Figueroa y el de Milei
El gobernador blinda la venta fiscal a extranjeros pero el 54% de Lácar no es argentino.
Esta semana el Senado debate si los extranjeros van a poder comprar más tierra en Argentina, entre otras cosas que propone la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que modifica la Ley de Tierras.
El gobernador Rolando Figueroa se adelantó con una ley propia que parece ir para el otro lado: en Neuquén, la tierra del Estado solo se va a poder vender a argentinos. Pero hay un detalle fino para analizar que cambia todo el panorama, y que conviene entender antes de sacar conclusiones apuradas.
Cuando hablamos de «tierra extranjerizada» en realidad estamos hablando de dos cosas muy diferentes. Por un lado está la tierra fiscal: la que todavía es del Estado y nunca se vendió. En Neuquén hay un dramático antecedente de venta de estas trierras, pero no sólo a extranjeros.

El gobernador Rolando Figueroa y el presidente Javier Milei.

Por otro lado está la tierra privada, la que ya se vendió, muchas veces hace 30 o 40 años, y hoy está en manos de particulares o empresas.
El proyecto de Javier Milei apunta a la tierra en general, sobre todo la privada. El proyecto de Figueroa, en cambio, solo toca la tierra fiscal: la poca que le queda al Estado provincial sin adjudicar.
En la zona de Neuquén capital, donde hay más tierra fiscal disponible, la extranjerización es apenas del 6%, según midió un equipo del CONICET.
Pero en Lácar, el departamento donde está San Martín de los Andes y la cordillera de los lagos, el número es otro: 54% de esa tierra ya está en manos extranjeras. Y esa tierra, en su gran mayoría, es privada. No es fiscal. La ley de Figueroa no la puede tocar, porque ya no le pertenece al Estado.
Los topes hasta el 25%: la postura de Julieta Corroza
El proyecto original de Milei quería eliminar directamente el tope del 15% que rige desde 2011. Pero sin los votos para aprobarlo en el Senado, el oficialismo cedió: en lugar de sacar el límite, propone subirlo al 25%. Es una concesión, sí, pero también una apertura real: se va a poder extranjerizar diez puntos más de tierra rural de la que hoy permite la ley.

Karina Maureira y la senadora Julieta Corroza.
Acá aparece la jugada de Figueroa. La senadora neuquina Julieta Corroza responde políticamente al gobernador, y su voto puede ser decisivo en un Senado donde el oficialismo cuenta los votos uno por uno.
La estrategia de La Neuquinidad parece ser esta: que Corroza pueda votar a favor de la ley nacional con el argumento de que no está habilitando la venta libre de tierra fiscal —eso ya lo protegió la ley provincial— sino apoyando un límite, el 25%, en lugar de ningún límite. Un argumento políticamente cómodo, porque permite decir que se defendió a Neuquén sin quedar pegada a Milei.
El problema es que ese argumento no cierra del todo puertas adentro. Organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos ya le entregaron notas a Corroza pidiéndole que vote en contra, y especialistas vienen advirtiendo que subir el tope al 25% no es una concesión inocua: dejaría zonas enteras, como el departamento de Los Lagos en Río Negro —comparable en lógica a Lácar—, en condiciones de extranjerizarse «de forma totalmente legal».
Para la oposición neuquina, votar el 25% nacional no resuelve nada de lo que ya está vendido en la cordillera, y corre el riesgo de blindar apenas lo fiscal mientras se abre la puerta, un poco más ancha, a lo privado.
No es que un proyecto abra la puerta y el otro la cierre. Es que regulan cosas de distinto tamaño, y la ley provincial le da a Figueroa —y a Corroza— un argumento político para acompañar en el Senado algo que, en los hechos, sigue sin tocar el corazón del problema: esa cordillera donde más de la mitad de la tierra dejó de ser argentina hace rato.




