Patagonia
Weretilneck define su estrategia para las rutas 22 y 151 y el Tren del Valle
Alberto Weretilneck trazó un plan en dos tiempos para recuperar las rutas 22 y 151 y, a la vez, rediseñar el esquema vial de la región, aprovechando el reciente traspaso de su gestión operativa a la provincia de Río Negro
A pocos días de la firma de los convenios que trasladaron a Río Negro la administración de las rutas nacionales 22 y 151 y del Tren del Valle, el gobernador explicó que el nuevo esquema se organizará en dos líneas de acción: una etapa inmediata de reparación sobre los sectores más deteriorados y, en paralelo, el diseño de un sistema vial de fondo para los próximos años. Esa primera fase se apoyará en un crédito de 60 millones de dólares solicitado a Fonplata y concentrará sus trabajos en los 305 kilómetros de tramos liberados, donde no existen contratos nacionales vigentes y la provincia tiene margen para intervenir con rapidez. Entre el 7 y el 10 de octubre está prevista una misión técnica conjunta de Fonplata, la Provincia y Vialidad Nacional para recorrer ambas trazas y validar el destino de los fondos.

Dentro de las obras urgentes, Weretilneck ubicó como prioridades el ordenamiento de Puente 83, la rotonda de Choele Choel, los tramos hacia Catriel y las zonas con fuertes deformaciones cerca de Chimpay, con el objetivo de recuperar condiciones básicas de seguridad y transitabilidad. Si el financiamiento se aprueba en octubre, el gobernador proyecta que los primeros frentes de obra podrían estar activos hacia fin de año, con licitaciones divididas en múltiples tramos para trabajar en forma simultánea y dar lugar a la mayor cantidad posible de empresas. El mandatario remarcó que el traspaso marca un cambio de época: la provincia gana autonomía para decidir plazos y prioridades sin depender de presupuestos nacionales, cambios de autoridades o vaivenes políticos, sintetizado en su idea de que “lo trascendente es que ahora depende de nosotros”.
La segunda etapa tendrá un horizonte mucho más largo. Una consultoría internacional, con participación de organismos provinciales y financiamiento de bancos de desarrollo, deberá estudiar los flujos de tránsito antes de definir nuevas trazas, conexiones y puentes. Ese análisis abarcará desde la movilidad cotidiana entre las ciudades del Alto Valle de Neuquén y Río Negro hasta el transporte pesado vinculado con Vaca Muerta, incluyendo alternativas como el corredor Catriel–Octavio Pico–Peña Blanca, la llamada Ruta de las Arenas entre Roca y Añelo y proyectos elaborados por municipios como Cipolletti y Roca. Weretilneck advirtió que prefiere ser criticado por demorar un esquema vial bien estudiado antes que apurar obras que luego no respondan a las necesidades reales, y estimó que el diseño no estará cerrado antes de un año y medio; ese documento será la base para gestionar recursos y, eventualmente, concesiones o modelos público‑privados. En ese marco, la Provincia también tendrá que definir un sistema de control de cargas con cuatro o cinco puestos de pesaje distribuidos entre Chichinales y Regina, dentro del Valle y sobre la 151, especialmente desde Catriel hacia el sur.
Uno de los puntos sensibles del futuro esquema es Puente 83. Allí, una solución de dos carriles por sentido aumentaría la velocidad de circulación y podría complicar los cruces cotidianos de vecinos, colectivos y estudiantes, que hoy utilizan accesos de proximidad para moverse entre barrios y chacras. Weretilneck señaló que, si se avanza con una configuración 2+2 sin obras complementarias, muchos habitantes quedarían obligados a recorrer varios kilómetros para encontrar un cruce habilitado, lo que generaría un problema adicional para la vida diaria de la zona. Por eso, planteó que la solución de fondo probablemente implique un puente elevado que separe el tránsito rápido de los movimientos locales y garantice accesos seguros sin interrumpir la continuidad del corredor principal.
En paralelo, el inicio de la Ruta 151 tendrá su propia obra estratégica: un nuevo puente ferroviario paralelo, diseñado aproximadamente un metro y medio más alto que la estructura actual, que permita conservar la vía y, al mismo tiempo, habilitar la transformación de la ruta en una traza de cuatro carriles a futuro. La inversión estimada para esta intervención ronda entre 4.500 y 5.000 millones de pesos y se integra al paquete de mejoras pensadas para el Tren del Valle, que necesita incrementar su eficiencia con mayor frecuencia, mejor cumplimiento y mejores condiciones de circulación. Con estos pasos, el gobierno provincial busca que el traspaso de rutas y del servicio ferroviario no se limite a un cambio administrativo, sino que se traduzca en un rediseño integral de la infraestructura y la seguridad vial del corredor que une Río Negro con Neuquén.





