boca de pozo
Karina Milei quiere conducir la visita del Papa y choca con la Iglesia
La hermanísima busca centralizar la organización con gente de su entorno pero la Iglesia tiene criterio propio.
Faltan 69 días para que el papa León XIV pise suelo argentino y la organización de la visita ya tiene su propia disputa política. Karina Milei busca centralizar el armado de los actos bajo su control y el de su entorno cercano, pero esa intención generó alarma tanto en los gobiernos de la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires como en el de Córdoba, las tres jurisdicciones que el pontífice recorrerá entre el 8 y el 11 de noviembre.
El detonante concreto, según reveló LPO, es que la secretaria general de la Presidencia pretende delegar las tareas operativas en una persona de su confianza sin experiencia en eventos de esa escala. «A las reuniones llevan a una tal Florencia que tiene como experiencia la organización de casamientos y bar mitzvah. Y le quieren delegar el armado de la logística. Acá estamos hablando de 30 o 40 canchas de River en simultáneo», describió un funcionario porteño consultado por ese medio.
El dato que debería tenerse en cuenta para leer las intenciones de Karina está en lo económico. Se estima que el costo total de los eventos podría rondar entre 15 y 20 millones de dólares.
Estructura propia y contrataciones directas
El esquema que pretende Karina Milei replica una lógica ya conocida en su gestión: centralización en su entorno, Tecnópolis como eje y contrataciones directas en lugar de licitaciones. La excusa, según fuentes del sector de organización de espectáculos, sería la urgencia del tiempo. «Con la excusa de que hay poco tiempo, va a sacar por contratación directa y no por licitación todos los gastos y contratos relacionados a la visita del Papa», advirtió una fuente del rubro.
Mara Gorini, mano derecha de Karina, es socia fundadora de Foggia, una productora de eventos que formalmente quedó fuera de su órbita cuando asumió como funcionaria, aunque algunos advierten que es sólo una formalidad.
La Iglesia ya tiene su propio esquema
Lo que complica el plan de Karina es que la Iglesia llegó a esta instancia con una estructura propia ya articulada. Hace unos dos mil años, agregan los que usan la memoria para ejercer la malicia.
La Conferencia Episcopal tiene una comisión nacional específica para la visita, integrada por el arzobispo Jorge García Cuerva y los sacerdotes Matías Taricco y Máximo Jurcinovic, que participaron de la primera reunión formal en Casa Rosada.
Del lado vaticano la agenda definitiva se resolverá hacia mediados de septiembre, tras evaluar sedes, accesibilidad y seguridad. El Vaticano definirá y comunicará; el Gobierno coordinará sobre esa base, no al revés.
Otro obstáculo a la centralidad que buscan construir desde Nación para organizar la agenda del Papa son las autoridades eclesiásticas. Ellas consideran imprescindible la participación de los gobiernos locales y pretenden que cada uno tenga el espacio institucional que le corresponde.
Las tensiones con las jurisdicciones
La disputa por los lugares es también una disputa política. La misa central, el evento más convocante de la visita, tiene como candidata natural a la explanada de la Basílica de Luján, donde entran más de dos millones de personas. Pero Luján está en territorio bonaerense, bajo administración de Kicillof y en Nación dicen haber aprendido algo tras la despedida del Indio Solari en Avellaneda.
Para Buenos Aires, la Ciudad propone el Monumento a los Españoles en Palermo. Para Córdoba, la sede de Fadea es la principal opción. La única actividad ya confirmada es la conferencia que León XIV dictará en la Universidad Católica, organizada por el Arzobispado porteño — es decir, por la Iglesia, no por el Gobierno.
La visita del Papa forzó al Gobierno y a la Iglesia a trabajar en función de un objetivo común cuando casi todo lo que rodea a la visita los encuentra en desacuerdo.
Esa doble lógica explica la incomodidad de fondo: León XIV llega con un perfil pastoral cercano a la justicia social y al legado de Francisco, en un momento en que el Gobierno enfrenta cuestionamientos por su política hacia los sectores más vulnerables.
Entre las actividades en estudio figura una posible visita del pontífice a la cárcel de Devoto y a un lugar vinculado a la discapacidad — un tema por demás sensible para la Casa Rosada, que remite directamente al escándalo de las coimas en ANDIS y al «tres por ciento» de Karina, mientras la oposición avanza en el Congreso para extender la emergencia en discapacidad.
El Gobierno quiere conducir la visita como un éxito propio mientras la Iglesia quiere que el mensaje papal no quede opacado por la disputa política. Las provincias quieren su lugar institucional. Y el Vaticano, que tiene la última palabra sobre cada punto de la agenda, avanza a su propio ritmo. En ese cruce de voluntades y algunas vanidades Karina Milei y su wedding planner quieren algo de donde morder.





