boca de pozo
El petróleo superó los US$91 y le mete presión a la inflación
La reanudación de las acciones bélicas entre Estados Unidos e Irán colapsó el tráfico en el Estrecho de Ormuz y disparó el precio del crudo 5% en un día.
El barril de Brent superó los US$91 este lunes por primera vez desde mediados de 2023, con una suba de 5% impulsada por el colapso del tráfico en el Estrecho de Ormuz tras el vencimiento sin acuerdo del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.

El 7 de abril Trump había anunciado una suspensión de dos semanas de los ataques contra Irán a cambio de la apertura del Estrecho, tras negociaciones mediadas por Pakistán. El memorando de entendimiento, firmado el 17 de junio, tenía como objetivo ampliar ese alto el fuego y restablecer el tráfico marítimo, pero el acuerdo se desmoronó a partir de una disputa entre Teherán y Washington sobre el control del Estrecho.
Con el plazo vencido y las negociaciones estancadas, el tráfico de petroleros volvió a interrumpirse y los mercados reaccionaron de inmediato.
Una vía que mueve el mundo
Antes de la guerra, por el Estrecho de Ormuz circulaba una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo. El cierre o la restricción de esa vía marítima no es solo un problema regional: afecta los precios globales de la energía, encarece los seguros y la logística, y obliga a los exportadores a rodear África para llegar a destino, sumando semanas al trayecto.
Seis petroleros operados por Arabia Saudita ya venían desviando su ruta rodeando África para evitar el bloqueo declarado por los hutíes en el mar Rojo.
Algunos analistas señalan que cantidades significativas de crudo se estarían filtrando por el Estrecho con buques que desactivan sus sistemas de seguimiento para evitar ser detectados. Eso explica por qué los precios no llegaron a los picos de marzo — cuando el Brent alcanzó los US$114 por barril y el crudo de Dubái tocó un máximo histórico de US$166 — pero sí se mantienen en niveles que presionan sobre la economía global.
El impacto local
Para la Argentina el efecto es directo: en las petroleras locales monitorean la evolución del conflicto y, si bien reconocen que «fortalece el posicionamiento exportador del país», analizan si el precio internacional se estaciona de forma definitiva en la zona de los US$80 por barril para determinar un eventual traslado a precios. Con el Brent en US$91, ese umbral ya fue superado.
La consecuencia práctica para los consumidores argentinos es que cualquier posibilidad de baja en el precio de los combustibles queda descartada en el corto plazo. Si el conflicto se prolonga y el precio se estabiliza en estos niveles, la presión en dirección contraria — hacia aumentos en surtidores — es la que empieza a ganar peso.
La jefa del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió que la guerra en Medio Oriente pone a prueba la resiliencia económica mundial y alertó que si el conflicto se extiende impactará de lleno en la inflación global y en los mercados. Para un país con inflación persistente y salarios reales en caída, esa advertencia tiene una traducción directa al bolsillo.






