Política
Desde que asumió Milei el trabajo en casas particulares perdió 30 mil puestos
Son más de más de 33 bajas diarias durante dos años y medio.
Cuando una familia de clase media pierde poder adquisitivo, una de las primeras decisiones que toma es reducir las horas de la empleada doméstica, pasarla a la informalidad o prescindir de ella directamente. Por eso el trabajo en casas particulares funciona como un termómetro sensible de la economía real.

Según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 el sector perdió 30.133 empleos formales. La nómina registrada cayó de 629.660 a 599.527 trabajadoras: más de 33 bajas diarias durante dos años y medio.
La informalidad como regla
Un relevamiento de EcoFeminita con datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC muestra que el 77,5% de las trabajadoras domésticas no tiene descuento jubilatorio. Tres de cada cuatro trabajan en negro. Esa informalidad no es solo una estadística: el 76,7% no tiene obra social, el 74,1% no cobra días por enfermedad, el 73,3% carece de vacaciones pagas y el 71,7% no percibe aguinaldo.
La remuneración promedio general se ubica en $338.700 mensuales, pero la mitad del sector cobra menos de $300.000. La brecha salarial está condicionada por el nivel de formalización: las registradas acceden a salarios superiores, las que trabajan sin aportes quedan por debajo de ese piso.
Ana Altamirano, secretaria general del Sindicato de Trabajadoras de Casas Particulares (SINPECAF), lo dice sin rodeos: «Muchas de nosotras somos trabajadoras de trabajadores que tienen planchado su salario. Es desesperante la situación, porque todo aumenta y no un 1% como es el aumento de nuestro salario».
Quiénes sostienen el sector
El 39,8% de las trabajadoras domésticas es el sostén principal de su hogar. El 76% asume, además de su trabajo remunerado, las tareas no pagas de limpieza y cuidado en su propia casa. El 73% presta servicios en un único hogar, con una jornada parcial promedio de 22 horas semanales. La subocupación alcanza al 30,5% del sector.
El cuadro es el de un sector feminizado, precarizado y estructuralmente vulnerable, que además opera como amortiguador de la crisis: cuando los hogares empleadores ajustan, el primer recorte cae sobre las trabajadoras domésticas.
Los aumentos que no alcanzan
El Gobierno convocó a la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares para el viernes 21 de agosto, en busca de mitigar el retraso salarial acumulado. Los haberes del sector perdieron 2,4 puntos porcentuales frente a la inflación desde abril. Los aumentos acordados — 1,9% en agosto, 1,8% en septiembre y 1,7% en octubre — no cubren esa pérdida.
Desde el sindicato la lectura es directa: «El gobierno de Milei no ha logrado mayor registración, como se logró con el gobierno anterior mediante una política pública», señaló Altamirano en declaraciones consignadas por el portal InfoGremiales. La registración laboral en casas particulares creció durante el período 2020-2023 impulsada por la Ley de Trabajadoras de Casas Particulares y políticas activas de blanqueo. Lo que muestran los datos desde noviembre de 2023 es la dirección inversa.
Sobre la Reforma Laboral impulsada por el Ejecutivo, Altamirano fue más dura: «Faltó que agregaran un artículo en el que le dieran la posibilidad al empleador de atarnos a un tronco y darnos con el látigo».






