Patagonia
Soria se alinea con el traspaso de las rutas 22 y 151 a Río Negro
La intendenta de Roca y precandidata a gobernadora manifestó su “ansia enorme” de que se concrete la transferencia de las rutas nacionales 22 y 151 a la provincia, denunció la “desidia” del Gobierno Nacional con los rionegrinos y advirtió que sin controles de carga el mantenimiento será un “doble gasto” para Río Negro.
La posición de María Emilia Soria se expresó en el marco de la licitación del Plan Director de Agua en Roca, donde la jefa comunal sostuvo que el Estado Nacional ya advirtió que no se hará cargo del mantenimiento de las rutas 22 y 151 y calificó como “impresionante” la desidia hacia los rionegrinos. Su respaldo llega en un momento en que el tránsito sobre la Ruta 22, especialmente en el tramo urbano roquense, se ha complejizado por el aumento de vehículos y el deterioro de la calzada, con rotondas y sectores como el acceso por calle Viterbori afectados por baches profundos y acumulación de agua, sin obras de ampliación significativas.

El gobierno de Río Negro, encabezado por Alberto Weretilneck, mantiene desde hace meses negociaciones técnicas, legales y económicas con Vialidad Nacional para asumir el dominio, mantenimiento y mejoramiento de las rutas 22 y 151, corredores claves para el Alto Valle y para la conexión con Vaca Muerta. Funcionarios provinciales han señalado que la situación crítica de estas trazas responde a un déficit histórico de conservación, a la falta de control de cargas sobre camiones pesados y a la decisión del Gobierno Nacional de avanzar en el traspaso sin acompañar con partidas presupuestarias, mientras retiene la recaudación del impuesto a los combustibles y mantiene abiertos varios contratos con empresas viales.
En ese contexto, Soria enfatizó que para que la transferencia sea viable resulta imprescindible que la provincia obtenga la potestad de controlar el peso de los vehículos de carga, dado que aceptar rutas deterioradas, invertir en su reparación y no poder fiscalizar el uso implica un “doble gasto” y una nueva espiral de ruptura de la infraestructura. La intendenta planteó que el primer objetivo debe ser garantizar el correcto mantenimiento bajo jurisdicción rionegrina y recién luego discutir el diseño futuro de la traza en Roca y el Alto Valle —sea ruta elevada, pasos a nivel, autopista u otras alternativas—, siempre sobre una base de competencia provincial en la gestión vial.
Soria también recordó experiencias recientes de “provincialización” de rutas, como el traspaso de la A012 a Santa Fe y los procesos que vienen encarando Neuquén y otras jurisdicciones para asumir corredores nacionales estratégicos, y se definió como “una de las mayores interesadas” en replicar ese esquema en Río Negro. Su posicionamiento se inscribe en el armado de su candidatura a la gobernación dentro del peronismo rionegrino, que ya la eligió en unidad para competir en 2027, y en un debate más amplio sobre el uso de los fondos de infraestructura vial: tanto ella como Weretilneck han denunciado que recursos provenientes de impuestos a los combustibles no se están destinando adecuadamente al mantenimiento de rutas, mientras las trazas que atraviesan ciudades como Roca continúan degradándose.




