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Elecciones en Brasil: a una semana de las urnas, Lula saca ventaja
Los últimos sondeos de Datafolha confirman que el mandatario amplió su distancia tanto entre jóvenes como en adultos mayores.
La cuenta regresiva para la definición en las urnas del gigante sudamericano ingresa en su fase más caliente con un panorama favorable para el oficialismo: a solo siete días de los comicios generales, los últimos sondeos de opinión consolidan a Luiz Inácio Lula da Silva sobre Jair Bolsonaro en todos y cada uno de los grupos etarios relevados. La medición confirma una base de sustentación transversal que abarca desde los electores más jóvenes hasta los adultos mayores, dejando un escenario complejo para la oposición bolsonarista.

El estudio elaborado por la consultora Datafolha expone que la polarización electoral comenzó a destrabarse a favor de Lula en segmentos demográficos que históricamente resultaban disputados voto a voto.
Intención de voto por segmento demográfico (Datafolha):
├── Adultos (45 a 59 años) --> Lula 41% frente al 36% de Bolsonaro
├── Mayores de 60 años --> Lula 42% frente al 37% de Bolsonaro
└── Voto Joven (16 a 24) --> Ventaja ampliada del oficialismo con foco en empleo y educación
En la franja comprendida entre los 45 y los 59 años, el actual mandatario alcanza el 41% de las adhesiones frente al 36% del dirigente de derecha. Una brecha similar se constata entre los mayores de 60 años, donde Lula reúne el 42% de las preferencias contra el 37% de su principal rival. Esta ventaja de cinco puntos en los sectores de mayor edad representa un núcleo duro y disciplinado de votantes que suele mostrar una alta tasa de participación efectiva el día de la elección.
Economía cotidiana, jubilaciones y juventud
El avance del oficialismo en todas las categorías de edad responde a factores económicos y de contención social que pesaron con fuerza en la recta final de la campaña. Entre los mayores de 60 años, la defensa del valor real de las jubilaciones y los programas de acceso a medicamentos marcaron un diferencial frente a las propuestas de reforma del sector libertario y bolsonarista.
En la franja de 45 a 59 años predominó la valoración de la estabilidad en los precios de los alimentos y la generación de puestos formales de trabajo. Los electores más jóvenes continúan inclinándose por políticas públicas vinculadas a la educación superior, becas y la protección del medio ambiente, áreas fuertemente cuestionadas durante la administración anterior.
La articulación de estos reclamos permitió al Partido de los Trabajadores (PT) blindar su caudal electoral en las principales capitales y evitar fugas significativas hacia terceras alternativas.
Movilización en las calles y la consigna del cierre
El clima de euforia oficialista se trasladó de inmediato al espacio público. Durante el fin de semana, una multitud colmó la emblemática Avenida Paulista de San Pablo bajo el lema «Brasil no cabe en el patio trasero de nadie», una manifestación que buscó proyectar fuerza en el corazón industrial del país y enviar un mensaje de soberanía frente a los apoyos foráneos que recibió el clan Bolsonaro.
La dirigencia del PT concentra ahora sus esfuerzos en fiscalizar el proceso electoral y combatir el ausentismo en los distritos populares, donde la ventaja de Lula resulta más abrumadora.
La consolidación de Lula en la previa electoral impacta de lleno en el tablero diplomático. Una continuidad del rumbo brasileño garantiza previsibilidad en los acuerdos comerciales bilaterales y en el flujo exportador de la industria nacional. La caída de Bolsonaro en todos los rangos etarios debilita el proyecto de articulación regional que intentaron impulsar líderes de ultraderecha en el Cono Sur. Brasil reafirma su liderazgo como mediador geopolítico frente a las potencias globales, priorizando los consensos multilaterales.






