boca de pozo
El boom energético genera dólares pero no compensa la pérdida de empleo
Energía y minería perdieron 9 mil puestos entre 20023 y 2026.
Energía y minería baten récords de producción y exportación, pero entre noviembre de 2023 y junio de 2026 esos mismos sectores perdieron casi 9.000 empleos formales directos. Neuquén es la excepción a una regla que alcanza a todo el resto del país.
La paradoja está en los números. Energía y minería son los sectores que más crecen en la economía argentina: producción récord, exportaciones en alza, el saldo comercial energético y minero proyectado en US$19.000 millones para 2026 y US$51.000 millones para 2030 según el Banco Central. Y sin embargo, entre noviembre de 2023 y junio de 2026, esos mismos sectores perdieron casi 8.900 empleos formales directos, según datos del SIPA procesados por la consultora Invecq. «Minas y canteras» cayó unos 8.300 puestos; «electricidad, gas y agua», alrededor de 600.
El dato describe una economía que crece en sectores que no derraman.
La trampa del doble balance
El problema no es que el sector no cree empleo. Lo crea, pero en partes, y la suma no cierra a favor. Daniel Schteingart, investigador de Fundar, lo explicó con precisión ante el Energy Report: «Lo que se crea en Vaca Muerta no compensa el declive del petróleo convencional en el Golfo de San Jorge. Y en el caso de la minería, lo que crea el litio no llega a compensar el mal desempeño de la minería ligada a la construcción«, que viene muy floja.
El resultado es que el empleo en energía y minería cayó en términos netos pese a los récords productivos. El saldo es parte de una pérdida mayor: en total, el empleo privado formal acumuló una baja de 246.312 puestos entre noviembre de 2023 y junio de 2026, con 6,126 millones de asalariados privados registrados, según el SIPA, que no es una encuesta, es un dato absoluto, exacto y oficial.
Invecq ordenó esa caída en dos grupos. Los «sectores perdedores» del ciclo actual (industria, construcción y comercio) concentraban en 2025 el 50% del empleo asalariado privado y perdieron cerca de 93.000 puestos desde junio de 2025. Los «ganadores» (agro, minería y petróleo, intermediación financiera y actividades inmobiliarias) representaban el 23% del empleo y perdieron 18.100 puestos en el mismo período. La diferencia de escala explica por qué el crecimiento de algunos sectores no alcanza para compensar el deterioro del mercado laboral en su conjunto.
La industria manufacturera perdió unos 89.400 empleos formales desde noviembre de 2023; la construcción, 44.200; los servicios empresariales, 38.800; el comercio, 29.400; transporte y comunicaciones, 27.800; y hoteles y restaurantes, 25.500.
Por qué más producción no es más empleo
Parte de la respuesta está en la naturaleza misma del sector. Energía y minería son actividades intensivas en capital: requieren inversiones enormes, tecnología de punta e infraestructura, pero no multiplican puestos al mismo ritmo que comercio, construcción o industria. Según Invecq, la búsqueda de mayor productividad gana peso en un contexto de menor inflación y mayor foco empresario en eficiencia, y parte de esa dinámica se vincula con la incorporación de inteligencia artificial y automatización en los procesos.
Hay además un problema de clasificación estadística. El SIPA registra al trabajador según la actividad principal del empleador. Un operario que construye un oleoducto puede figurar en construcción; un camionero que trabaja para Vaca Muerta, en transporte; un ingeniero de una contratista, en servicios empresariales. El efecto laboral del sector energético sobre el resto de la economía es real pero difícil de medir con los instrumentos disponibles.
Neuquén, la excepción que confirma la regla
El mapa provincial muestra dónde funciona el modelo y dónde no. Mientras el empleo privado formal nacional cayó 1,9% interanual en junio, apenas tres jurisdicciones mostraron subas: Neuquén (5,2%), Río Negro (3,6%) y San Juan (1,3%). En la comparación desde noviembre de 2023, solo Neuquén (8,7%) y Río Negro (3,3%) superaron los niveles previos al cambio de gobierno.
Matías Ghidini, CEO de GhidiniRodil, señaló que «los datos de desocupación del INDEC en provincias como Neuquén o San Juan, producto de estos sectores en crecimiento, muestran un desempleo de 2 o 3 puntos, contra 9 o 10 en los grandes centros urbanos. Si uno midiera a nivel regional, el efecto sería otro». El problema es que el análisis nacional no se mide a nivel regional, y los grandes centros urbanos son los que concentran el grueso del empleo y el consumo.
La caída de empresas refuerza el cuadro. Según Politikon Chaco con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en junio de 2026 había 476.750 empresas empleadoras activas en el sector privado: 31.098 menos que en noviembre de 2023, una baja del 6,1%. Solo Neuquén mostró crecimiento en la cantidad de firmas empleadoras frente a noviembre de 2023, con una suba de 1,5% y 132 empresas adicionales.
La promesa del futuro y el costo del presente
El horizonte proyectado es más optimista. El IAPG estima que la industria energética necesitará entre 30.000 y 43.000 trabajadores directos adicionales para 2030, y solo en el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur ya trabajan 5.600 operarios, con picos de 10.000 puestos directos e indirectos en Río Negro. La CAEM proyecta 200.000 trabajadores adicionales para la minería hacia 2035.
Hay una señal marginal que Invecq lee como positiva: desde comienzos de 2026, los sectores ganadores dejaron de mostrar una tendencia sostenida a la baja y pasaron a alternar meses de subas y bajas. En junio quedaron 0,2% por encima de diciembre de 2025.
El diagnóstico de Invecq es claro: «Luce difícil que el empleo privado se recupere si no cambia la dinámica de la actividad económica, especialmente en los sectores perdedores». La economía acumuló un crecimiento interanual de 1,9% durante el primer semestre de 2026, pero junio mostró una contracción de 1,1% contra diciembre de 2025 en la serie desestacionalizada. En julio, la industria manufacturera cayó 5% mensual, la construcción 4,6% y minería y petróleo 0,9%.
El boom energético es real. El empleo que debería traccionarlo, todavía no.





