Política
Las transferencias discrecionales a provincias cayeron un 68,6% en julio y marcaron el peor registro en dos décadas
Los envíos no automáticos sumaron apenas $98.611 millones en el séptimo mes del año.
Las transferencias no automáticas del Gobierno nacional a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sufrieron una severa contracción durante el mes de julio, profundizando el ahogo financiero sobre las arcas subnacionales. De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco, sobre la base de datos de Presupuesto Abierto y el INDEC, los giros sumaron un total de $98.611 millones. Esta cifra significó un desplome real del 68,6% en comparación con el mismo mes del año anterior, convirtiéndose en el registro más bajo para un mes de julio desde al menos 2005.

El recorte en el flujo de caja nacional golpeó con especial dureza a quince jurisdicciones que mostraron fuertes retrocesos interanuales en términos reales. La Rioja encabezó la nómina de los distritos más perjudicados con una merma real del 99%, mientras que siete provincias sufrieron reducciones superiores al 90%. En contraposición, la provincia de Buenos Aires absorbió el 19,5% del total distribuido ($19.181 millones), orientando casi el 95% de esos fondos al programa de Universalización de la Jornada Extendida. Le siguieron La Pampa ($10.184 millones) y Santa Fe ($10.099 millones), concentrando entre las tres cerca del 40% de los envíos.
En este contexto de marcado repliegue de la inversión federal, la dinámica de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) volvió a ser un factor determinante. Tras dos meses consecutivos de parálisis total en los giros —mayo y junio—, el Poder Ejecutivo reactivó el reparto de estos fondos de emergencia asignando $30.000 millones divididos en partes iguales ($5.000 millones cada una) entre Misiones, Entre Ríos, Catamarca, Jujuy, Santa Fe y Córdoba. Sin embargo, el monto ejecutado representó únicamente el 26,3% del pozo constituido para el mes, el cual ascendió a $114.193 millones según la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales.
La marcada selectividad en la distribución territorial responde al severo condicionamiento del gasto público implementado por la administración central. La concentración del crédito presupuestario se canalizó en apenas un puñado de programas específicos que terminaron explicando cerca del 80% de todos los recursos enviados a los distritos en julio. Esta dinámica acentúa la brecha entre las jurisdicciones que logran mantener convenios vigentes para proyectos puntuales y aquellas que quedaron virtualmente desconectadas del presupuesto nacional.
La persistencia en la caída de las transferencias fuera de la coparticipación agrava la recesión económica en el país y limita el margen de maniobra de las gestiones provinciales para afrontar compromisos corrientes y obras de infraestructura. Ante un esquema fiscal inflexible por parte de la Casa Rosada, las administraciones subnacionales enfrentan el desafío de sostener el funcionamiento operativo y las prestaciones esenciales en un escenario de ingresos propios desgastados y asistencia federal en mínimos históricos.




