boca de pozo
¿Qué le espera a Osvaldo Llancafilo?
El exdiputado del MPN apoyó fuerte a La Neuquinidad, pero recibió más elogios libertarios.
Osvaldo Llancafilo cerró su paso por la Cámara de Diputados con un sabor agridulce, como la política neuquina de este tiempo: despedidas calurosas desde Buenos Aires y un frío silencio desde Neuquén.
Esa situación lo dejó suspendido en un espacio extraño, una zona gris donde todos lo mencionan, pero parece que aún nadie le ofrece un lugar.
Su mensaje final fue correcto, institucional, sin estridencias. Agradeció a Martín Menem, a su bloque, a Karina Maureria (diputada electa por La Neuquinidad), a su familia y hasta destacó su trabajo “en sintonía” con Rolando Figueroa.

Osvaldo Llancafilo, Karina Maureira y José Luis «Pepé» Ousset.
Pero hubo un detalle y fue la dedicatoria pública del propio Menem, quien lo despidió con una frase casi afectiva: “Ha sido un honor para mí trabajar con vos… Abrazo enorme”, que algunos (el mismo quizás y un sector libertario) interpretaron como un guiño mayor que el simple protocolo institucional.
Osvaldo Llancafilo, señales urgentes y fotos
A esa señal se sumaron las palabras de Nadia Márquez, con quien compartió dos años de trabajo legislativo intenso, acuerdos, disensos y un vínculo político que trascendió banderas partidarias.

Osvaldo Llancafilo ha compartido su gestión en el Congreso de la Nación con la actual senadora electa Nadia Márquez. Los dos por Neuquén, con coincidencias y diferencias.

Para entender la situación actual de Llancafilo hay que remontarse más atrás. Mucho antes de su paso por el Congreso de la Nación.
Fue parte del grupo joven que acompañó al exgobernador Jorge Sobisch en tiempos de renovación del partido. De ahí, su militancia se expandió hacia el interior: integró la Junta de Gobierno del MPN, recorrió territorio profundo y tejió relaciones políticas firmes en el Norte Neuquino, donde el peronismo, el MPN y el vecinalismo suelen mezclarse en una trama que solo los militantes históricos conocen de verdad.
Cuando fue ministro de Educación, Llancafilo desplegó un tipo de territorialidad muy MPN, con presencialidad constante, diálogo directo con intendentes, consejeros escolares y organizaciones locales.
Su estilo, más pedagógico que confrontativo, le permitió construir vínculos en pueblos donde pocos ministros pisan más de dos veces en el año. Ese capital lo acompañó hasta hoy. Llancafilo es, ante todo, un cuadro político neuquino formado en la vieja escuela del MPN
Llancafilo no regresó de Buenos Aires con las manos vacías. Le hizo una campaña muy expuesta a Rolando Figueroa, apoyó cada iniciativa provincial y mantuvo un perfil de disciplina partidaria que otros no lograron.
¿Pidió demasiado? ¿O están midiendo su próximo movimiento?
Versiones sobran. Algunas voces, según pudo saber Política Viral, aseguran que Llancafilo buscó un espacio muy definido que no fue bien recibido en el rolismo. Otros plantean que simplemente “lo tienen en el freezer” mientras se ordena la interna del MPN.
El elogio de Martín Menem, su buena relación con Nadia Márquez y la falta de contención en ese último tramo de la lealtad a Figueroa alimentan una hipótesis que muchos repiten en voz baja. ¿Está Llancafilo más cerca de los libertarios?
Ante todo es un hombre del MPN. Pero hoy, parte del partido provincial, a juzgar con el lápiz fino de los resultados, le ha dado el apoyo a Javier Milei en las últimas elecciones.



