Patagonia
Ni Una Menos en Río Gallegos: Un grito colectivo contra la violencia y la indiferencia.
El 3 de junio de 2026, Río Gallegos fue testigo de una masiva movilización en el marco del movimiento «Ni Una Menos», donde miles de mujeres y aliados se reunieron frente a la Casa de Gobierno para exigir un cambio real en las políticas públicas que afectan a las víctimas de violencia de género. Con un claro mensaje, las organizaciones feministas, sindicales y estudiantiles denunciaron que «no hay Ni Una Menos posible con ajuste, precarización y violencia del Estado». Este grito resonó como un llamado a la acción en un contexto marcado por la desidia institucional.
Durante la lectura del documento, se puso de manifiesto cómo la crisis económica actual ha profundizado la vulnerabilidad de muchas mujeres. El aumento de problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad, se ha vuelto alarmante, especialmente entre aquellos sectores más golpeados por la precarización laboral. Las manifestantes hicieron hincapié en que la falta de acceso a servicios de salud y apoyo psicológico agrava aún más la situación de las mujeres que enfrentan violencia.

El camino hacia la justicia para las víctimas de violencia de género sigue siendo una lucha difícil. Las organizaciones señalaron que las mujeres enfrentan múltiples obstáculos al intentar acceder a la justicia, reclamando un enfoque integral que contemple no solo la asistencia legal, sino también el acompañamiento psicológico y económico. «Las medidas que llegan tarde, como rondas policiales y botones antipánicos, no son suficientes», afirmaron, destacando la necesidad urgente de políticas públicas sostenidas que realmente protejan a las víctimas.
Asimismo, el desfinanciamiento de programas de salud sexual y reproductiva fue otro de los puntos críticos abordados. Las manifestantes denunciaron la falta de métodos anticonceptivos y acceso a tratamientos para la comunidad trans, así como la escasez de recursos para garantizar interrupciones voluntarias del embarazo. Estas carencias están íntimamente ligadas a las condiciones económicas que enfrentan miles de mujeres, que ven en la dependencia económica una barrera para salir de contextos de violencia.
Frente a la opresión de los gobiernos actuales, las organizaciones reafirmaron su compromiso con la movilización callejera como herramienta de lucha. «No vamos a permitir que nos callen ni que borren nuestras conquistas», afirmaron, recordando a las numerosas víctimas de femicidio y transfemicidio en Santa Cruz. Con la consigna «Porque vivas nos queremos», la jornada concluyó con una poderosa declaración de resistencia y unidad, dejando claro que la lucha por la igualdad y la justicia continuará hasta que se logren cambios significativos en la sociedad.



