Internacionales
Rosca diplomática y rémora colonial detrás de la crisis migratoria en Ceuta
Especulan que Marruecos relajó los controles sobre Ceuta por el acercamiento de Sánches a Argelia.
Al menos 34 personas murieron ahogadas al intentar bordear a nado el espigón fronterizo de El Tarajal para ingresar a Ceuta, el enclave español en territorio marroquí, mientras cerca de 50.000 migrantes cruzaban la frontera en los últimos dos días. Es una de las mayores crisis migratorias registradas en la frontera sur de Europa.

El desborde fue progresivo y los servicios de la ciudad autónoma quedaron completamente saturados. España desplegó refuerzos de Policía Nacional, Guardia Civil y Fuerzas Armadas, y el presidente Pedro Sánchez viajó este viernes a Ceuta junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Calificó lo ocurrido como «una violación de la integridad territorial de España», anunció la instalación de boyas en El Tarajal para bloquear el acceso marítimo y prometió acelerar las devoluciones. Al llegar al helipuerto, unas 40 personas lo recibieron con gritos de «dimisión».
La crisis también tiene un componente judicial que la agrava. El Tribunal Supremo español había prohibido el pasado 8 de julio devolver a los migrantes que llegaran a nado a las ciudades autónomas, lo que generó un efecto llamada que las fuerzas de seguridad en la zona venían advirtiendo. Marruecos y el propio Gobierno español señalaron a las redes de tráfico de personas como las principales responsables de «instrumentalizar» esa sentencia.
El trasfondo diplomático es el que más preguntas abre. Apenas diez días antes de la crisis, el 20 de julio, Sánchez se había reunido con el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune para fortalecer las relaciones económicas y políticas entre ambos países. Argelia y Marruecos son rivales históricos, y cada vez que España mejora su relación con Argel, Rabat dispone de una herramienta de presión conocida: relajar el control sobre su frontera. Ya ocurrió en 2021, cuando una crisis diplomática con Marruecos derivó en una entrada masiva de migrantes a Ceuta. La sensación entre los efectivos policiales desplegados en la zona es que Marruecos relajó el control fronterizo tras la visita de Sánchez a Argelia. El Gobierno español salió a negar cualquier vínculo entre ambos hechos y aseguró que la relación con Rabat es «excelente», pero la cronología habla por sí sóla.
También dice mucho sobre el conflicto el hecho de que Ceuta es un residuo de la época colonial en el norte de África.
La crisis detonó tensiones dentro de la propia Unión Europea. La primera ministra italiana Giorgia Meloni y su canciller Antonio Tajani plantearon suspender el Espacio Schengen a España por considerar insuficiente la protección de la frontera exterior; Finlandia respaldó esa posición. Madrid respondió convocando al embajador italiano para presentar una protesta formal.




