boca de pozo
Olmos y Michel lanzaron el Peronismo Federal
Buscan posicionarse mientras se mantienen a salvo de la interna entre Axel y Cristina.
El peronismo sumó una nueva terminal política. En Parque Norte y bajo la consigna “Primero las ideas”, se presentó un espacio referenciado en Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel, con el objetivo explícito de construir una alternativa nacional, federal y de centro para enfrentar el proyecto de Javier Milei.
La convocatoria tuvo formato de congreso, con comisiones de trabajo, paneles temáticos y un acto de cierre. Pero, más allá de la propuesta deliberativa y la estética poco plebeya de la convocatoria, la demanda que ese peronismo busca cubrir tiene que ver con la necesidad de volver a pensar un espacio cuyo vértice principal no esté en el Área Metropolitana de Buenos Aires, que pueda dar sus primeros pasos por fuera de la interna que mantienen los espacios de Cristina Kirchner y Axel Kicillof, y que pueda embeber al peronismo con la agenda política y el clima cultural de las provincias.
El acto reunió a unos 4.000 dirigentes de 19 provincias, entre ellos más de 70 intendentes y 20 legisladores nacionales. También participaron referentes como los intendentes Federico Achával y Gastón Granados, el senador santafesino Marcelo Lewandowski, el secretario general de la CGT Jorge Sola, y dirigentes de distintas provincias que buscaron darle al debut una densidad territorial.
Desde la organización plantearon que la jornada dejó una conclusión compartida: la necesidad de avanzar en un peronismo con base territorial, apoyado en la Argentina productiva y con protagonismo de las provincias. No es una definición inocente. Es, también, una crítica implícita a una supuesta sobrerrepresentación del AMBA en la conversación política y a la dificultad del peronismo para reconstituir una narrativa nacional.
Uno de los discursos centrales fue el de Guillermo Michel, que marcó el tono del lanzamiento. Dijo que el encuentro buscó discutir los valores que el peronismo debe volver a representar: federalismo, producción, trabajo y mejora concreta en la vida de la gente. Y cargó contra el oficialismo con una definición contra el oficialismo: sostuvo que Milei no está aplicando un programa económico, sino imponiendo “un modelo social con una fuerte desigualdad, sin industria y sin clase media”.
Michel también ensayó una disputa clásica dentro del peronismo económico: reivindicó la idea de superávit, pero la contrapuso al esquema libertario. “Nosotros creemos en el superávit, pero no el trucho de Javier Milei sino el de Néstor con la economía creciendo y generando puestos de trabajo”, lanzó, buscando pararse en un terreno donde el oficialismo suele creer que no tiene competidores.
Tolosa Paz, por su parte, eligió el 1° de mayo como una fecha con peso simbólico para plantear que este día debía funcionar como una “piedra fundacional” de una reconstrucción opositora. Dijo que el peronismo tiene que volver a ser una herramienta para ordenar la vida cotidiana y recuperar la dignidad del pueblo, y pidió construir una fuerza que convoque, debata y genere nuevos liderazgos.
En ese punto apareció una de las claves del encuentro: el intento de combinar identidad peronista con una apelación más amplia, menos cerrada y menos atada a las tribus que hoy dominan la interna opositora.
El dirigente porteño Juan Manuel Olmos fue todavía más explícito sobre ese equilibrio. Pidió “discutir mucho de las ideas, poco de las cosas y nada de las personas”, en una frase que buscó correrse de la lógica faccional. También aclaró que el nuevo espacio no nace contra ningún compañero o compañera, sino como parte de un proceso transversal y federal de debate. Pero debajo de esa formulación conciliadora también había una verdad más cruda: el peronismo sigue sin orden y cada sector empieza a acomodarse para disputar la etapa que viene.
“No nos molestan las formas de Milei; lo que nos duele es que la gente se esté quedando sin trabajo, que cierren las empresas y que los argentinos no lleguen a fin de mes”, dijo Olmos. Y remató con una frase que resumió el propósito político del armado: “El peronismo se tiene que transformar de oposición en alternativa para volver a gobernar la Argentina”.
La composición del acto también dijo bastante por lo que mostró y por lo que no mostró. No estuvieron los referentes máximos del kirchnerismo, de la Gobernación bonaerense ni del Frente Renovador, espacios que hoy ocupan el centro de la interna peronista. Según trascendió, todos fueron avisados del lanzamiento y se les transmitió que la intención no es confrontar sino sumar para una confluencia futura.
El desafío será convertir esa puesta en escena en algo más que un posicionamiento preelectoral.




