Turismo
Neuquén brilló en la barda: más de 5 mil personas coparon el trekking nocturno
La caminata en el Parque Norte volvió a convocar a una multitud en un recorrido sin competencia, donde la experiencia y el encuentro fueron protagonistas
La noche en Neuquén tuvo otro ritmo este fin de semana. Más de cinco mil personas se sumaron al trekking nocturno en la barda, una propuesta que ya encontró su lugar en el calendario local y que, edición tras edición, suma más participantes. Con linternas, ganas de caminar y grupos de amigos o familias completas, la postal volvió a repetirse: una larga fila de luces avanzando en medio de la oscuridad.
El circuito elegido fue el clásico del Parque Norte, con un recorrido de 5,5 kilómetros que mezcló tramos accesibles con otros de mayor exigencia. No hizo falta experiencia previa ni preparación específica: la clave fue animarse y hacerlo al ritmo de cada uno, en una actividad pensada más para disfrutar que para competir.

El trekking nocturno en Neuquén se sostiene sobre una idea simple: no hay ganadores ni tiempos a batir. Acá, el objetivo pasa por moverse, compartir y aprovechar un entorno natural distinto al habitual. Esa lógica quedó clara durante toda la jornada, donde se vieron grupos que avanzaban tranquilos, otros que se detenían a mirar el paisaje y algunos que se desafiaban en las subidas más pronunciadas.
La propuesta estuvo abierta a personas desde los 7 años, siempre acompañadas por un adulto, lo que amplió el abanico de participantes. Esa diversidad se notó en el recorrido: chicos, adultos mayores, deportistas y quienes simplemente buscaban hacer algo diferente coincidieron en el mismo sendero.
Desde la organización remarcaron ese espíritu integrador, destacando que cada participante pudo vivir la experiencia a su manera. Y eso, en definitiva, es lo que termina marcando la diferencia con otras actividades más estructuradas.
Si hubo un momento que sintetizó la jornada fue cuando la barda quedó iluminada por cientos de linternas. Desde distintos puntos de la ciudad, la escena se podía ver con claridad: una línea de luces avanzando lentamente, marcando el recorrido entre subidas y bajadas.
Ese efecto visual ya se volvió una especie de sello del trekking nocturno en Neuquén. No solo suma a la experiencia de quienes participan, sino que también genera una imagen potente hacia afuera, que ayuda a consolidar el evento.
El terreno, con sus desniveles y cambios de ritmo, aportó un condimento extra. No fue una caminata completamente plana, y eso hizo que cada tramo tuviera su propio desafío, aunque siempre dentro de un nivel accesible para la mayoría.
Un clásico que se afianza en la ciudad
La presencia del intendente Mariano Gaido, que se sumó al recorrido junto a los vecinos, reflejó también el respaldo institucional a una actividad que sigue creciendo. Lo mismo ocurrió con funcionarios del área de vinculación, que destacaron la convocatoria y el perfil inclusivo de la propuesta.
Con seis ediciones ya realizadas, el trekking nocturno dejó de ser una novedad para convertirse en un clásico del otoño neuquino. La combinación de actividad física, contacto con la naturaleza y encuentro social parece haber encontrado una fórmula que funciona.
Lo que quedó después de la caminata fue más que el recorrido completado. Quedó la sensación de haber sido parte de algo colectivo, de compartir un espacio distinto y de redescubrir la barda desde otra perspectiva. Y, sobre todo, la confirmación de que el trekking nocturno en Neuquén sigue creciendo, paso a paso, edición tras edición.



