Neuquén
Autorizan la demolición parcial del depósito de Sakura tras el incendio
La Municipalidad de Neuquén levantó la clausura y habilitó una demolición limitada sobre los paredones del depósito incendiado, para reducir el riesgo de derrumbe en la vía pública sin dejar el predio totalmente derrumbado
La Municipalidad de Neuquén levantó la clausura preventiva y autorizó el inicio de la demolición parcial del depósito de Sakura, el galpón de materiales para la construcción que quedó destruido por un incendio de magnitud histórica ocurrido el feriado del 9 de julio, visible desde distintos puntos de la ciudad. La decisión se tomó luego de las pericias de bomberos y especialistas, que confirmaron el riesgo público por el estado de algunos sectores del edificio.

El director de Obras Particulares del municipio, Diego López de Murillas, explicó que las evaluaciones técnicas detectaron peligro de derrumbe en partes de la mampostería decorativa superior, ubicada por encima de la última viga y utilizada para ocultar la parábola del techo. Esa franja será demolida para evitar desprendimientos hacia la vía pública, mientras se preservan las áreas que aún pueden mantenerse en pie sin representar riesgo para vecinos y transeúntes.
No se trata de una demolición total del galpón, ya que los propietarios buscan evitar que el predio quede en estado de derrumbe y se convierta en un espacio propicio para ocupaciones de personas en situación de calle. La empresa cumplió con los requisitos que exigía el municipio, entre ellos la presentación de la póliza de seguro y el certificado de desinfección del predio, por lo que este lunes se levantó la suspensión preventiva que pesaba sobre las edificaciones desde el siniestro y se habilitó la intervención en los próximos días.
La operación se concentrará en los paredones que dan a la vía pública, que serán rebajados hasta los dos metros de altura, demoliendo todo lo que supere esa cota para reducir el riesgo de colapso hacia la calle. Para ejecutar las tareas se utilizará una hidrogrúa con canasto que se desplazará a lo largo de los muros y trabajará desde el interior hacia el exterior del depósito incendiado, intervención que requerirá además un permiso de tránsito específico, dado que la maquinaria permanecerá estacionada y en movimiento sobre la calzada mientras duren los trabajos.
Las pericias dirigidas por el especialista Alejandro Delgado determinaron que el incendio se originó por una reacción química y no por fallas eléctricas, de gas ni por manipulación humana. El foco se inició cuando permanganato de potasio —un oxidante fuerte de uso habitual en el tratamiento de agua de piletas— entró en contacto con papeles impregnados en aceite, generando una reacción exotérmica que elevó bruscamente la temperatura y encontró abundante material combustible; desde ese punto, el fuego avanzó hacia otros productos químicos almacenados sobre la pared sur y hacia el sector de los “cañeros”, donde había caños de PVC apilados con muy alta carga de fuego, lo que derivó en la destrucción casi total del galpón y en un prolongado operativo de bomberos para controlar el siniestro.




