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Análisis

Massa, entre las metas del FMI y la geopolítica de las grandes potencias

La gira de Massa, el yugo del FMI y la oportunidad argentina en el marco de la crisis global.

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La centralidad de los acontecimientos políticos transitó en estos últimos 15 días, fundamentalmente por dos hechos: el intento de asesinato a Cristina Fernández de Kirchner; y el viaje de Sergio Massa a Estados Unidos.

Mientras el crimen perpetrado contra Cristina ya era abordado en el terreno judicial de Comodoro Py, Sergio Massa se subía a un avión para comenzar su gira por Estados Unidos en busca de algunas variables (que a contra prestación de presentar resultados del programa que se acordó con el FMI) le permitan al país, fortalecer, las reservas de dólares en el Banco Central.

Pero muchos aspectos que están bastante más allá de la coyuntura, sobrevolaron antes y después a esta “promisoria” gira de Sergio Massa. Reflexionemos apelando a algunos datos de las circunstancias geopolíticas, que nos permitan entender el momento que atraviesa el país, y tal vez, prefigurar algunas alternativas de cara al futuro.

El estado que representa el ministro de economía como emisario, es un estado que en el año 2018 toma un brutal endeudamiento con el FMI (Fondo Monetario Internacional) para acolchonar una obscena transferencia de recursos a un puñado de entidades financieras, predispuestas a la famosa bicicleta de intereses, que se constituyera, para ingresar dólares al país y llevarse en un corto plazo, al menos el doble de lo ingresado.

Eso constituyó la base principal del préstamo más grande que el FMI haya otorgado a país alguno, y del que fue beneficiado el gobierno de Mauricio Macri.

Massa, es el emisario de un gobierno que reconoce esta deuda como un asunto soberano que el Estado nacional tiene que saldar con el organismo multilateral. La primera misión de Massa, era destrabar un adelanto de divisas de más de 800 millones de dólares (establecido finalmente en 1.200 millones) del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y que este organismo postergó por meses.

Una paradoja elemental de la relación entre el estado nacional y el BID, es que quien conduce el BID, Mauricio Clever Carone, funcionario cubano-estadounidense designado allí por Donald Trump, fue clave para facilitar a la administración de Macri, más de 44.000 millones de dólares en materia de endeudamiento con el organismo.

De esta trama financiera del pasado reciente, emerge la dependencia simbólica y conceptual del estado argentino, y honrar esta realidad, reconociendo el endeudamiento tomado por la gestión anterior, es la base fundamental de los condicionamientos que asume el estado nacional, que representa Sergio Massa como ministro de economía.

Es el ministro de un país deudor el que viaja a Estados Unidos, y es un gobierno que tiene que hacer bien las tareas, el que espera una buena gestión del viaje de Massa. Un país que tiene que cumplir las metas que por acuerdo (refrendado por el Congreso de la Nación) se propuso con el FMI. Presentadas, así las cosas, avizoramos una política en donde el Estado argentino se reconoce en relación de dependencia con estos organismos, y por vía complementaria con los Estados Unidos, ya que tienen una presencia hegemónica en estas instituciones de postguerra, creadas por la ingeniería diplomática de dicho país en el siglo XX.

En términos de posicionamiento político, difícilmente la opinión pública mundial, interprete con otra métrica los términos de negociación entre Argentina y los organismos multilaterales.

Pero en la agenda que entraña este viaje, encontramos elementos geopolíticos interesantes para el análisis. Por enumerarlos podemos señalar unos cuantos:

1) La colaboración entre Estados Unidos y el país, para identificar desvío ilegal de dólares al exterior, por parte de argentinos;

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2) Las reservas de gas y petróleo de Vaca Muerta;

3) La disponibilidad de una quinta parte de las reservas de litio en el planeta;

4) La liquidación de granos al exterior como marco referencial para entender el engrosamiento de las reservas en dólares del BCRA (Banco Central de la República Argentina). Y acá podemos detenernos. De cada uno de estos puntos, podemos decir algo que trasunta, en cada una de las reuniones de Massa en  los Estados Unidos.

Antes de avanzar punto por punto. Debemos decir que la posición de Argentina es dependiente en torno a su condicionamiento financiero.

Pero no podemos decir lo mismo con relación a las expectativas que un país rico como éste, puede generar internacionalmente, en el contexto de escases de recursos estratégicos como los que están en juego hoy.

No será la primera vez que los recursos de las potencias del norte (jugando a la guerra) radican en el sur del planeta, en el subsuelo sudamericano, más precisamente. Las enormes riquezas de litio, gas y petróleo por no sumar las reservas de agua dulce u otras, están hace rato en la mira de los intereses estadounidenses.

El capital del país del norte tiene al menos una década de desarrollo de Vaca Muerta. Esto coloca al país en un juego de acercamiento a los intereses de la potencia mundial, que podría darle cierto margen de negociación, si esta gestión es llevada en buena dirección. Se requiere pragmatismo, y una lógica asertiva, tendiente a obtener los mayores beneficios posibles, en un contexto de condicionamientos cruzados pro la develada guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Este enfrentamiento no esta exento de capítulos bélicos, que directa o indirectamente, afecten el curso de la política. Lo que antes parecía rozar de lejos a la diplomacia china, el conflicto en Ucrania, no tardó en convertirse en replicas provocativas, para insinuar un potencial escenario bélico en la isla de Taiwán.

En ese marco de la rivalidad entre dos potencias económicas, podemos encuadrar el viaje de Massa a Estados Unidos. Centrarlo todo en aspectos técnicos financieros, de más o menos reservas en el Central, nos recorta el análisis y nos hace perder de vista lo verdaderamente en juego en este momento histórico para el país.

Entonces, ¿Argentina es un país con el que Estados Unidos puede hacer buenos negocios, en el contexto de la disputa comercial y económica con China? El tema es que esos negocios, lo sean también para nuestro país. Sergio Massa entiende esto. Podríamos decir que, en buena medida, esta ahí por ello.

1) Y en el primero de los puntos que enumerábamos, podríamos hallar una contraseña de acceso para ese clima de buenos negocios. Pero la pregunta se hace inevitable, ¿Colaborara la entidad recaudatoria estadounidense con la AFIP, en la detección de argentinos que fugan divisas del país?, una contenta Kristalina Georgieva, titular del FMI, declaró a la prensa que: «Se pondrá mayor foco en revisar en combatir la evasión fiscal y el lavado de dinero, a través de esfuerzos para promover los intercambios de información».

Expresiones de buenos deseos, que podrían ser utilizadas inteligentemente por el país, para abrir o cerrar, posibilidades ciertas de negocios en Argentina. ¿Tendrá el suficiente margen político esta gestión, para concertar una estrategia fiscal de esta dimensión? Lo cierto es que, sino lo logra, contará con algunas cartas menos a la hora de fortalecer las reservas monetarias para el país. Por lo pronto, la inquietud de las autoridades nacionales, está planteada explícitamente.

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2) Trascendió la inventiva idea de un swap energético, que el país podría conceder a los países europeos, y que permita a estos acceder a gas licuado futuro. El plan sería que cada molécula de gas actual comprada por Europa, reporten gas licuado al viejo continente, una vez terminado el gasoducto. Acá es donde empezamos a ver las fortalezas de una política exterior, que no se supedite a reptar por la capital estadounidense, mostrando las tareas bien hechas en materia de equilibrio fiscal, ajuste, y estabilidad monetaria.

La idea sugerida por Jack Sullivan, consejero de Seguridad Nacional de los Estados Unidos al ministro de economía, comporta el hecho de que Europa no tiene más margen de acción que aceptar soluciones de este tipo, de cara a la desastrosa decisión de la Unión Europea de convertirse en el furgón de cola de la política estadounidense en la Europa Oriental, centrada en reforzar de armas y mercenarios a Ucrania; y persistir en la ya avanzada realidad de conformar un cinturón bélico de la OTAN, entre aquellas naciones que antiguamente conformaban territorio de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URRSS).

Acá nuevamente, está la visión de futuro de la actual administración, para que estos recursos escasos que también se precisan como fuente de energía para el desarrollo socioeconómico del país, sean colocados en el mercado europeo a un precio benéfico para la economía nacional.

3) Si las reservas de petróleo y gas configuran un interés para la potencia del norte, que decir de las reservas de litio. Directamente Laura Richardson, la primera mujer en convertirse en jefa del Comando Sur, se ha referido en varias ocasiones a las reservas de litio acumuladas en Argentina, Bolivia y Chile. Richardson, advirtió la ingente cantidad de capital invertida por China en el desarrollo de este mineral.

Sugirió que China, quien “juega al ajedrez” en la región (según sus dichos) y Rusia, quien “juega damas” (según las mismas expresiones), colaborarían en la desestabilización de los gobiernos de la región.

Estas declaraciones fueron duramente replicadas por China. El país oriental, viene logrando márgenes de desarrollo de esa actividad, en asociación con la empresa estatal de Bolivia, que hegemoniza la explotación y agregado de valor del mineral estratégico, YLB (Yacimientos de Litio Boliviano). En el país, la legislación vigente reserva una exigua recaudación del 3% para las provincias que lo contienen, no esta declarado como recurso estratégico, ni protegido.

El interés por este mineral es de carácter político, y a juzgar por las declaraciones de Richardson, de inquietud militar. La pregunta que se hace este cronista es si el gobierno tiene pensado un desarrollo más ajustado a las necesidades industriales, científicas y económicas del país; o si permitirá su mera externalización como materia prima y en grandes cantidades, como ocurre actualmente. Muchas preguntas, pocas certezas y un tema álgido en la agenda política internacional.

4) La liquidación exitosa de granos, luego de que el gobierno cediera ante las presiones del sector más dinámico y concentrado de la economía argentina, fueron la antesala dela feliz noticia con la que Massa aterrizó en Estados Unidos.

El gobierno, después de perder autoridad política para negociar con el sector, termina, condicionado por una corrida bancaria generada por Martín Guzmán con su repentina auto eyección del gabinete, apurando una negociación que le permita a los dueños de la tierra, liquidar a un dólar soja de $ 200. Esto generó quejas en otros sectores exportadores, que liquidan su producción a un dólar mucho menor, que ronda los $ 140, la cuestión es si esto fue una excepción a la regla en el marco de un contexto de suma fragilidad para el gobierno nacional, o si es la primera de una larga serie de concesiones.

Todo pareciera indicar que el crecimiento de la economía, notorio por la caída del orden del 10 % del PBI en el 2020, año de pandemia, abonará un escenario favorable para las arcas del país.

En el 2021 esta caída se revirtió para experimentar una tasa de crecimiento del mismo tenor, lo cual cuál puso a la economía en la situación previa a la pandemia, que era de por si mala, por el desbarranco económico que caracterizó a la administración de Cambiemos.

En el 2022 el crecimiento se profundiza, y la discusión política en el Frente de Todos, en estos dos últimos años, giró en torno de si ese crecimiento iba a ser aprovechado por 4 vivos o por el conjunto de los argentinos.

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Controlar los precios en un mundo que experimenta un proceso inflacionario en desarrollo, será el mayor desafío de la gestión de Massa a futuro. Tener una estrategia de política internacional, razonada, pragmática y asertiva, en el complejo escenario internacional que se nos impone, es el desafío de una política de estado con el horizonte puesto más allá de lo que la coyuntura política deja ver, o no deja ver.

 

Por Gustavo Ariel Baeza
Lic. En Ciencia Política -UBA-.

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