boca de pozo
El Riesgo País alcanzó ayer los 517 puntos y crece la incertidumbre
A los problemas en el metro cuadrado se le suma ruido en la macro.
517 puntos básicos. El riesgo país de la Argentina cerró este miércoles en su nivel más alto desde el 20 de mayo, con una suba de tres unidades en la jornada y una acumulación de más de 100 puntos desde comienzos de julio. No es ruido de mercado: es una señal que los operadores leen cada vez con más atención política.

El S&P Merval no pudo sostener las ganancias de la mañana y cedió un 0,6% en pesos, a 2.874.493 puntos — mínimo desde el 22 de mayo, tercera caída consecutiva. Los bonos soberanos en dólares — Bonares y Globales — perdieron un 0,4% en promedio y acumulan su peor semana desde mayo, luego de intentar recuperarse sin éxito.
Mientras el indicador subió más de 100 puntos desde comienzos de julio en la Argentina, el promedio de los mercados emergentes prácticamente no se movió. Una divergencia que incomoda al equipo económico, que lo ha dado todo para congraciarse con los mercados.
Para la consultora GMA Capital, el movimiento marca un cambio de dinámica: durante el primer semestre, la Argentina fue una de las historias positivas dentro de la deuda emergente y capturó una fuerte compresión de spreads. Ahora, ese diferencial comienza a revertirse.
Según la consultora Outlier, detrás del mal desempeño hay un combo de factores locales: fragilidad de la actividad económica, inflación persistente, deterioro político y un esquema monetario cada vez más difícil de descifrar para los inversores. La inflación interanual de julio llegó al 33,8%, el nivel más alto en un año.
El ruido político
El economista Fernando Baer, de Quantum Finanzas, fue directo: la suba de casi 105 puntos de riesgo país propio «tiene que ver específicamente con ruidos que va generando el clima en Argentina». Y agregó que «la anticipación del ciclo político puede estar haciendo mella en este número».
Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, advirtió que «aunque todavía falta para 2027, el mercado siempre se anticipa y empieza a evaluar no solamente la sostenibilidad económica del programa, sino también su continuidad política». Cualquier deterioro en la imagen del Gobierno, dificultad para aprobar reformas o señal de debilidad política podría aumentar la demanda de cobertura y encarecer el rendimiento de los bonos argentinos.
Un termómetro que mide más que bonos
517 puntos no es una crisis, pero tampoco es un número neutral. Es el precio que el mercado le pone a la incertidumbre argentina: actividad débil, inflación que no cede, reservas que acumulan más lento y un calendario electoral que empieza a pesar en cada decisión de inversión. El descontento con el programa económico está ganando precio; la alternativa política, todavía no tiene cotización.





