boca de pozo
Los deudores migran de bancos a créditos con tasas de hasta 1.375%
Un informe del CEPA revela que el freno de la morosidad esconde una precarización de la deuda.
La morosidad de las familias argentinas parece haber encontrado un techo. Pero el nuevo informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que pese al freno estadístico la deuda no desaparece, cambia de domicilio y empeora en el camino.
Según los datos de la Central de Deudores (CENDEU) que procesa CEPA, la morosidad con bancos alcanzó 7,6% en junio de 2026, con una leve baja respecto al 7,7% de mayo.
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Pero el nivel sigue siendo el más alto en dos décadas. Las familias explican casi todo el deterioro: su morosidad llegó a 12,8% después de 20 meses consecutivos de subas. Las empresas, en cambio, muestran un ritmo más moderado: pasaron de 0,7% a 3,5% en el mismo período.
El maquillaje detrás de la baja
El dato central del informe no es la mejora, sino su origen. Según CEPA, la leve baja se explica porque los bancos decidieron dejar de prestarle a los clientes morosos y vendieron parte de su cartera irregular. Eso no resuelve el problema de fondo: el deudor no deja de estar endeudado, simplemente migra de una deuda bancaria a una deuda con billeteras virtuales o, directamente, con el prestamista del barrio.
El informe lo describe como un proceso de precarización del endeudamiento: una deuda bancaria con un Costo Financiero Total (CFT) de hasta 180% anual y posibilidad de renegociación se convierte en una deuda con billeteras y empresas de cobranza que llegan a cobrar CFT de hasta 1.375%, o directamente en deuda informal con prestamistas que no tienen límite de tasa ni forma de cobro regulada.
Los deudores salen del sistema bancario y entran a un circuito más hostil.
Las billeteras, en niveles nunca vistos
El dato más contundente del informe es el de la morosidad en billeteras virtuales: saltó de 7,3% en noviembre de 2024 a 30,1% en junio de 2026, superando incluso el récord de la pandemia (27,1% en mayo de 2020). Contemplando bancos y billeteras juntos, la irregularidad total de las familias rondaría el 15,5%.
En números de personas, el sistema tiene 20,97 millones de deudores, de los cuales 5,91 millones están en mora. Casi la mitad de esos morosos —2,90 millones— lo son exclusivamente con billeteras virtuales, es decir, personas que no tienen deuda irregular con ningún banco pero sí con estas plataformas.
El deterioro que se acelera puertas adentro
El informe detectó algo más preocupante que la mora ya consumada: la migración acelerada hacia las categorías de mayor riesgo. En junio de 2026, del total de crédito familiar en situación irregular, el 45,7% ($6,73 billones) está en «situación 4» (alto riesgo de insolvencia), y otros $3,86 billones ya son directamente irrecuperables (situación 5) —de los cuales, dos tercios corresponden a billeteras virtuales—.
Además, hay $3,90 billones en «situación 2» (riesgo bajo, todavía no computado como mora) que funcionan como una alarma temprana: si la capacidad de pago no mejora, ese dinero va a terminar engrosando las estadísticas de morosidad de los próximos meses.
«Un problema entre privados»
Frente a este cuadro, la posición del Gobierno se mantuvo sin cambios durante las primeras semanas de agosto. Tanto el ministro Luis Caputo como el presidente Javier Milei ratificaron que la morosidad es «un problema entre privados» y que el Estado no va a intervenir.
Caputo fue consultado puntualmente por las tasas de las billeteras virtuales, que en algunos casos superan el 400% anual, y respondió: «Son tasas abusivas, pero no hay nada que les impida hacerlo, y no creo que puedan mantener realmente un negocio cobrando tasas de ese tipo».
El informe cuestiona además el diagnóstico oficial sobre las causas de la mora. El extitular de Gabinete Manuel Adorni había argumentado ante el Congreso que el problema de las billeteras se explica porque prestan más a trabajadores informales con ingresos volátiles. CEPA responde con un dato del propio BCRA: en abril de 2026, la carga mensual de servicios de deuda de las familias representó el 24,1% de la masa salarial, y cerca del 80% de esa mochila corresponde a préstamos personales y tarjetas —instrumentos típicos de trabajadores formales, no de la economía informal—.
La causa de fondo: el salario que no alcanza
Para CEPA, el crecimiento de la morosidad no tiene que ver con el desconocimiento financiero de la gente, sino con la caída sostenida del poder adquisitivo. El salario real de los trabajadores registrados acumula una caída del 8,7% desde que asumió Milei, según el IPC oficial. Pero si se corrige la medición con la canasta de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares 2017/18 —que el INDEC no actualiza—, esa caída se profundiza al 18,7%. El endeudamiento, concluye el informe, no refleja gastos irresponsables sino una insuficiencia estructural de ingresos.
Un mapa con epicentro en Cuyo y el NOA
La morosidad no golpea igual en todo el país. Las provincias con peores indicadores son La Rioja (23,1%), Catamarca y Santa Cruz (20,6% cada una), San Luis (20,5%) y San Juan (20,0%). En el otro extremo, las de mejor comportamiento son La Pampa (8,7%), la Ciudad de Buenos Aires (10,0%), Entre Ríos (12,6%), Santa Fe (12,7%) y Córdoba (12,9%).
Un dato curioso: cuando se mira el monto promedio de la deuda en mora por deudor, el ranking cambia. Lideran Tierra del Fuego ($4,79 millones) y Santa Cruz ($4,26 millones), pero también aparece CABA ($4,07 millones), pese a tener una de las tasas de morosidad más bajas del país: son pocos deudores, pero con montos altos.
Los jóvenes, los más golpeados
El cruce por edad confirma una tendencia que se viene consolidando: los menores de 34 años explican casi 4 de cada 10 deudores morosos del país (38,7%), y el 72,6% de ellos tiene deudas específicamente con billeteras virtuales. Los tramos de 18 a 24 años muestran las tasas de irregularidad más altas de toda la población: 32,7% y 33,6% respectivamente. Recién a partir de los 40 años la morosidad bancaria cae por debajo del promedio general, y en billeteras virtuales eso ocurre recién pasados los 50.
Quiénes concentran la mora
Entre los bancos, catorce entidades superan el promedio de mora. Los casos más extremos son Banco Carrefour (49,9%) y Banco Sáenz (48%), seguidos por entidades digitales como Columbia (24,1%), Brubank (23%) y Ualá Bank (22,5%). En el otro extremo, con los niveles más bajos, aparecen el Banco Nación (8%), el Nuevo Banco de Santa Fe (7,8%) y el Banco Ciudad (6,6%).
Entre las billeteras virtuales, los niveles más altos se concentran en firmas de préstamos directos y financiamiento de consumo: Mins llega al 91% de morosidad, Waynicoin al 75,6%, Bazar Avenida al 71,2%. Las cadenas de electrodomésticos también aparecen mal paradas, con Frávega (57,5%) y Electrónica Megatone (56,3%). Los jugadores de mayor escala del ecosistema digital muestran los indicadores más contenidos: Naranja X (24,5%) y Mercado Pago (17,8%).






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