Internacionales
Thomas Piketty analiza cómo Estados Unidos pierde control global
Piketty vincula el nerviosismo político en Washington con la pérdida de control hegemónico estadounidense y propone un nuevo orden multipolar.
El economista francés Thomas Piketty advierte que el «nerviosismo» actual en Washington refleja una realidad geopolítica más profunda: Estados Unidos está perdiendo el control sobre el mundo. En una entrevista con BBC Brasil, el autor de «El capital en el siglo XXI» vinculó esta turbulencia política con los desequilibrios económicos extremos que caracterizan al capitalismo contemporáneo.

Hace cinco años, Piketty lanzó una advertencia que resonó globalmente: la desigualdad acumulada por una élite privilegiada había alcanzado niveles comparables a los que precedieron la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII. Ese diagnóstico no era meramente histórico. El economista señalaba que cada vez que emergen desequilibrios de esa magnitud, pueden desencadenarse crisis políticas capaces de reconfigurar el orden internacional.
Según Piketty, la situación ha empeorado desde entonces. Describe la época actual como «repleta de distopías», dominada por una «visión trumpista del futuro que no funciona, que no resuelve los problemas de desarrollo ni los problemas ambientales que necesitamos solucionar». Los tecnomillonarios y tecnonacionalistas, sostiene, promueven futuros desconectados de las realidades materiales: desde instalación de centros de datos en cualquier rincón del planeta hasta guerras por combustibles fósiles.
Pese a ese diagnóstico sombrío, Piketty mantiene una visión optimista. Confía en que el escenario distópico no se concretará y que el mundo avanzará hacia un orden multipolar, con mayor peso de las fuerzas democráticas e impulsado por la presión del sur global. Esa transición geopolítica es la que, según su análisis, genera el nerviosismo actual en Washington: una potencia hegemónica que ve erosionarse su capacidad de imposición unilateral.
Para enfrentar estos desequilibrios, Piketty ha presentado propuestas audaces reunidas en el «Proyecto de Justicia Global», un informe del Laboratorio de Desigualdad Mundial, con sede en la Escuela de Economía de París. Entre las medidas figuran la creación de una moneda internacional única para reemplazar al dólar, nivelar el ingreso per cápita entre naciones y reducir las horas de trabajo a menos de la mitad.
Estas propuestas chocan frontalmente con la lógica de fragmentación que domina la geopolítica actual. Mientras Estados Unidos intenta preservar su hegemonía mediante sanciones, guerras comerciales y alianzas selectivas, Piketty plantea instituciones supranacionales que redistribuyan poder y recursos. La tensión entre ambas visiones define el conflicto político global contemporáneo.
Para América Latina y el Caribe, el análisis de Piketty tiene implicaciones directas. Un orden multipolar con mayor peso del sur global podría reconfigurar las relaciones de dependencia económica que caracterizan la región. Sin embargo, la fragmentación actual también profundiza vulnerabilidades: competencia por recursos, presiones inflacionarias importadas y volatilidad financiera que afecta especialmente a economías periféricas como la argentina.





