boca de pozo
Incómoda foto de los gobernadores (incluido Figueroa) con Milei en París
Milei nunca los sentó en una mesa pero el destrato tiene un canje. No meterse en las provincias.
Ni una silla. Ni una mesa. Ni un café. Javier Milei recibió en París a los gobernadores aliados de pie, en un auditorio de la Argentina Week, en un encuentro tan corto que en la propia comitiva lo definieron como breve. La foto salió. La conversación, apenas.
Y la foto dice más que cualquier comunicado oficial.
En política, sentarse con alguien es tratarlo como par. Milei no lo hace. Nunca lo hizo. Construyó su poder contra «la casta», y para buena parte del universo libertario los gobernadores siguen siendo eso: casta con territorio.
Pero la casta tiene algo que el Presidente necesita. Votos en el Congreso.
De Nueva York a París: el giro que impuso el calendario
En marzo, en la Argentina Week de Nueva York, Milei directamente ignoró a los mandatarios provinciales. Según reconstruyó Letra P, fueron los propios inversores los que le marcaron la cancha: primero garantías de reelección, después la plata.

Figuroa junto a los gobernadores en el Argentina Week de Paris.

Seis meses más tarde, el mismo Presidente agradeció el respaldo, elogió a las provincias petroleras y mineras y mostró un tono amable que descolocó a varios de los presentes.
La Casa Rosada necesita dos cosas antes de pensar en 2027: el Presupuesto y una reforma política que suspenda las PASO. La segunda tiene un objetivo claro: que el peronismo no pueda ordenar sus internas en las urnas.
Para eso, los gobernadores. Lo dijeron sin vueltas en el entorno de Karina Milei: «aportan gobernabilidad».
¿Y qué reciben a cambio? De acuerdo con esa misma reconstrucción, La Libertad Avanza evalúa poner candidatos de poco peso en algunas provincias para no molestar a los mandatarios aliados.
Traducido: el partido del Presidente resignaría competir en serio en ciertos territorios a cambio de respaldo legislativo más allá de 2027.
Un pacto de no agresión, con fecha de vencimiento.
El presidente que prometía dinamitar la vieja política hoy depende de los jefes territoriales para sostener su proyecto. Gobernadores con estructuras propias, oficio de décadas y una memoria que no se borra con una foto.
La noche anterior, en la embajada, le recordaron a Santilli cada desplante reciente. El jefe de Gabinete prometió un diálogo más fluido que el de Guillermo Francos. La duda es si eso es una política o una necesidad de temporada.
Dos fotos, dos mensajes
Esa cena dejó su propia imagen. Biblioteca de fondo, mantel blanco, flores celestes y blancas, copas servidas. Los gobernadores, a la mesa con el jefe de Gabinete. Al día siguiente, con el Presidente, nada de eso. De parado y en pocos minutos.
La diferencia no es protocolar. Es política. Santilli es el que negocia, escucha y promete. Milei es el que pasa, saluda y se va. El reparto de roles quedó retratado en dos fotos.
Figueroa: en la foto, pero al margen
Y en las dos se repite un dato. En la cena, con el grupo apiñado alrededor de la mesa, Figueroa aparece en el extremo, de pie, con un espacio visible que lo separa del resto. En la foto con Milei, la escena vuelve: está, pero a distancia.
Una vez puede ser encuadre. Dos veces ya parece un mensaje.
Encaja con su libreto. Acompañar lo que le sirve a Neuquén, RIGI y GNL incluidos, sin quedar absorbido por el armado libertario. Estar en la foto sin ser parte del bloque.
En su panel sobre gas habló de seguridad jurídica y también de «seguridad política». Un concepto con doble filo: es lo que piden los inversores y lo que las provincias garantizan con sus propias estructuras.
Neuquén tiene una carta que pocos tienen. Vaca Muerta es la vidriera que el propio Milei muestra al mundo. Con eso alcanza para no necesitar el abrazo. Basta con la foto, y desde el borde.
Una alianza sin dónde apoyarse
Milei necesita gobernabilidad y votos. Los gobernadores necesitan fondos, obras, reglas estables y que nadie les dispute el territorio. Mientras esos intereses coincidan, habrá fotos.
Lo que todavía no hay es una mesa. Al menos, no con el Presidente.





