Política
Javier Milei viaja a San Pablo para explicitar su respaldo a la candidatura de Flávio Bolsonaro
El mandatario argentino participará de la convención del Partido Liberal y mantendrá reuniones sin pasar por Brasilia.
A tres meses de las elecciones presidenciales en Brasil, Javier Milei desembarcará este fin de semana en la ciudad de San Pablo para respaldar la candidatura del senador Flávio Bolsonaro, referente de la derecha y principal oponente de Luiz Inácio Lula da Silva. El viaje, presentado institucionalmente como una visita oficial pero concentrado en el polo económico paulista y lejos del Palacio de Planalto, refuerza la estrategia del libertario de consolidarse como una figura central de la derecha en la región.

La agenda oficial del mandatario argentino comenzará en el Palacio dos Bandeirantes, sede del gobierno estatal, donde será recibido con honores militares por el gobernador Tarcísio de Freitas. Durante la jornada, Milei recibirá la medalla de la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz —la máxima distinción otorgada por el Estado de San Pablo— en un acto formal del que también participará el intendente local, Ricardo Nunes.
Sin embargo, el plato fuerte del viaje estará centrado en el encuentro privado en la Residencia Oficial de la Gobernación entre Milei, de Freitas, Nunes y el propio Flávio Bolsonaro. Allí repasarán cuestiones clave de la agenda bilateral y del armado electoral. El cierre de la visita tendrá lugar en el Mercado Livre Arena Pacaembú, donde el jefe de Estado argentino dirá presente en la Convención Nacional del Partido Liberal para dejar una potente foto de apoyo militante al hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Este paso por suelo brasileño no es un hecho aislado, sino un eslabón más dentro de una agenda internacional alineada con líderes afines en América Latina. En los próximos días, el mandatario prevé viajar a Perú para la asunción de Keiko Fujimori y posteriormente a Colombia para la jura de Abelardo de la Espriella, reafirmando una política exterior donde las afinidades ideológicas personales pesan tanto como los vínculos diplomáticos tradicionales.




