boca de pozo
«Un manotazo de ahogado»: se multiplican las voces que comparan a Milei con Galtieri
Un Diputado veterano de Malvinas, Kicillof, Bregman y un exjefe del Ejército Milani coincidieron en leer el movimiento de Milei como una maniobra electoral.
El veterano de la guerra del Atlántico Sur y diputado nacional de Unión por la Patria Aldo Leiva fue el más directo: «Le faltó decir: ‘Si quieren venir, que vengan’. Como lo hizo Galtieri en el ’82, cuando la dictadura se caía a pedazos y apeló a Malvinas con el único propósito de perpetuarse en el poder». Para Leiva, el paralelismo es preciso: «Milei sabe que se cae a pedazos. Todas las encuestas dicen que más del 60% rechaza la actual gestión. Entonces, se aferra a Malvinas, no por convicción, no por patriotismo, sino por una mera conveniencia política«.
El legislador también apuntó contra la coherencia del Presidente: «Uno sabe que él mismo dijo que había que hacer lugar a la autodeterminación de los kelpers y se refirió a Margaret Thatcher como una referente, cuando debiera haber sido juzgada como criminal de guerra. La ley de Glaciares, la extranjerización de la tierra, la ley Bases, el RIGI, el Súper RIGI. Todo lo que tiene que ver con la defensa de lo nuestro, Milei nunca lo hizo pensando en la soberanía. Nada».
Sobre la base naval en Tierra del Fuego, Leiva fue tajante: «Va a ser un enclave norteamericano. No fue casualidad la presencia de la generala Richardson«, dijo en declaraciones a la agencia Noticias Argentinas.
La oposición en bloque
Las reacciones opositoras llegaron desde varios frentes y con un denominador común: la lectura electoral detrás del giro discursivo.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof publicó el viernes en X: «Anoche vi al Presidente hablando de Malvinas, hablando de soberanía, llamando a la unidad nacional y terminando con un ‘Viva la Patria’. Por un momento pensé que era inteligencia artificial». Su conclusión fue contundente: «La Patria no se vende ni se actúa«.
El exjefe del Ejército César Milani sostuvo que «Milei es capaz de cualquier cosa con tal de capitalizar electoralmente el auge que tiene hoy la causa Malvinas en el pueblo gracias a la selección nacional», y agregó: «Mientras permiten el amarre de barcos petroleros británicos en el puerto de Ushuaia declaman soberanía con este discurso demagógico que no va a tener ningún efecto real«.
Desde la izquierda, Myriam Bregman y Nicolás del Caño cuestionaron tanto los tiempos como el vínculo con Estados Unidos. Del Caño recordó las posiciones históricas de Milei respecto de Margaret Thatcher para cuestionar la credibilidad del discurso presidencial, y sostuvo que el Presidente intenta utilizar el reclamo argentino sobre las islas para recuperar terreno político de cara al escenario electoral.
El dirigente del FIT también acusó al Gobierno de actuar en función de los intereses estadounidenses. La comparación con Galtieri circuló en ese espacio con una adjetivación propia: «un Galtieri devaluado«.
Malena Galmarini y Carlos Bianco fueron otros de los dirigentes que cuestionaron los anuncios y los enmarcaron como «puro oportunismo».
La trampa del consenso
Milei pidió desde la cadena hacer «una pausa en la confrontación» y convocó a mostrar «un frente unido ante el mundo». El planteo resultó inusual para la dinámica política que caracterizó hasta ahora al Gobierno libertario: después de casi tres años de enfrentamientos, acusaciones y durísimas críticas hacia sus adversarios, el Presidente cambió el registro para plantear que Malvinas debe quedar por encima de esa disputa.
No obstante, sólo algunas horas más tarde retomó la habitual tarea de tratar a periodistas como «mierdas humanas» (sic) y su asesor Santiago Caputo llamó a «marcar» a quienes no se alinean con la nueva prédica gubernamental.





