Política
Milei y Villarruel se reencuentran en Rosario en medio de la crisis por Adorni
El acto del Día de la Bandera será el escenario de una tregua forzada entre el Presidente y su Vice.
El próximo acto por el Día de la Bandera en Rosario será el escenario del reencuentro entre Javier Milei y Victoria Villarruel, quienes no coinciden públicamente desde el inicio de sesiones ordinarias en marzo. La titular del Senado confirmó su asistencia a la ceremonia oficial organizada por la provincia de Santa Fe y el municipio local de forma independiente. Esta decisión quiebra la distancia que venían sosteniendo las dos máximas autoridades del país, profundizada tras la exclusión de la Vicepresidenta en compromisos recientes de la agenda gubernamental, como el Tedeum de mayo.
La cita en la ciudad santafesina suma un fuerte componente de disputa interna debido a la participación confirmada de Manuel Adorni. El jefe de Gabinete atraviesa una situación legislativa y judicial asfixiante luego de quedar expuesto por contradicciones en sus declaraciones juradas y dificultades para justificar el crecimiento de su patrimonio. Ante los inminentes pedidos de interpelación y una moción de censura que ya se empuja en el Congreso, la determinación del Presidente y de Karina Milei de sumarlo a la comitiva oficial funciona como un mensaje de respaldo explícito hacia afuera.

El cruce en el Monumento colocará al ministro coordinador frente a una de sus principales detractoras dentro del propio espacio político. Villarruel no ocultó su rechazo hacia la figura del vocero reconvertido en ministro, al punto de calificar en sus redes sociales como una «vergüenza» su accionar y las explicaciones brindadas sobre sus finanzas. Este malestar ya la había llevado a bajarse de actividades previas para evitar fotos compartidas, por lo que las miradas del arco político estarán puestas en los gestos que deje la jornada patria.
Adorni prepara su defensa ante pedidos de interpelación del Senado
El evento de este sábado contrastará con la estrategia del año pasado, cuando el mandatario nacional optó por encabezar un acto paralelo en Buenos Aires y cedió el protagonismo de Rosario a su compañera de fórmula junto al gobernador Maximiliano Pullaro. En esta oportunidad, la urgencia de blindar la gestión nacional frente al desgaste patrimonial y la debilidad numérica para frenar la embestida opositora en el Senado forzaron una confluencia incómoda de todo el armado jerárquico de La Libertad Avanza en un mismo escenario.



