Neuquén
Avenida Mosconi en obra: Gaido saca al gabinete a la calle
El municipio activó una presencia territorial permanente en la avenida Mosconi mientras avanza la intervención vial más grande que encaró la ciudad. Funcionarios recorren comercios y viviendas para coordinar accesos, tránsito y logística en tiempo real.
La avenida Mosconi dejó de ser, hace semanas, una arteria más de Neuquén para convertirse en el epicentro de una transformación urbana sin precedentes. Con máquinas trabajando, cortes parciales y un movimiento constante, el municipio decidió sumar una herramienta poco habitual: sacar a todo el gabinete a la calle. Por decisión del intendente Mariano Gaido, los principales funcionarios comenzaron a recorrer la zona de obra para acompañar a vecinos y comercios y ajustar, sobre la marcha, la logística cotidiana que impone una intervención de esta escala.
La medida busca algo concreto: que quienes viven y trabajan sobre Mosconi tengan un canal directo, personal y permanente con el Estado municipal. No se trata solo de informar plazos o desvíos, sino de anticipar problemas, ordenar accesos, resolver cargas y descargas y evitar que la actividad económica quede atrapada en medio de los trabajos. La obra avanza, pero la idea oficial es que la vida diaria no se detenga.

El despliegue ya está en marcha. Desde la semana pasada, integrantes del gabinete recorren el corredor y mantienen reuniones periódicas con frentistas. El alcance no es menor: más de 240 comercios, además de propietarios, inquilinos, trabajadores y vecinos de las zonas aledañas.
El coordinador de Gestión Económica, Gastón Contardi, explicó que la instrucción fue clara: presencia constante y seguimiento semanal. “La indicación es estar cara a cara, conocer cada situación particular y dar respuestas concretas”, señaló. Cada funcionario tiene asignado un sector específico para mantener un vínculo sostenido durante todo el desarrollo de la obra.
En diciembre y enero, cuando se presentó el proyecto, ya se habían realizado encuentros informativos con vecinos y comerciantes. Allí aparecieron las primeras inquietudes: accesos, estacionamiento, impacto en ventas y tiempos de ejecución. A partir de esas reuniones, y de nuevos planteos canalizados a través de cámaras comerciales, el Ejecutivo resolvió reforzar la estrategia y llevar la gestión al territorio.
Desde el municipio remarcan que la magnitud del proyecto obliga a cambiar la forma de acompañar el proceso. No se trata de una repavimentación simple: la intervención es integral y se ejecuta las 24 horas. Eso implica coordinar retiro de escombros, circulación peatonal, ingreso a viviendas, funcionamiento de locales y reorganización del tránsito casi en simultáneo.
La obra se desarrollará en etapas. En una primera fase, los trabajos se concentran sobre la traza principal de la avenida Mosconi. Luego, el avance se trasladará a las calles colectoras, donde se construirán nuevas veredas y espacios de estacionamiento. En ese esquema, habrá cierres y aperturas alternadas de calles transversales, tanto hacia el norte como hacia el sur, para permitir que las tareas avancen por tramos.
Cada modificación en la circulación será informada con antelación y, en muchos casos, ajustada en tiempo real según lo que ocurra en el terreno. Ese es uno de los puntos centrales del despliegue del gabinete: detectar problemas antes de que escalen y resolverlos sin intermediarios.
El eje del acompañamiento es la información. Desde el Ejecutivo aseguran que la prioridad es que cada frentista sepa qué va a pasar, cuándo y cómo lo va a afectar. Conocer el cronograma, los accesos habilitados y las alternativas de circulación es clave para reducir el impacto de una obra que, por su tamaño, inevitablemente altera la rutina.
La estrategia también apunta a proteger la actividad económica del corredor, uno de los más importantes de la ciudad. Comercios abiertos, proveedores circulando y clientes llegando son parte de un equilibrio delicado que requiere ajustes constantes mientras las máquinas siguen trabajando.
La avenida Mosconi atraviesa así una etapa bisagra. La obra promete un cambio estructural en uno de los accesos clave de Neuquén, pero el desafío inmediato es atravesar el proceso con el menor nivel de conflicto posible



