Neuquén
Un neuquino en la asunción de Donald Trump
Fernando Banderet, intendente de Añelo fue invitado por la ONU. Un pueblo carente y pujante.
En Añelo, las certezas son escasas. Este pueblo neuquino, sepultado bajo la riqueza de Vaca Muerta, en un crisol de promesas incumplidas y desarrollos incompletos. A primera vista, parece un despojo de la Patagonia tradicional: una Dallas que nunca fue, una alucinación petrolera atrapada en la precariedad.
Si algo le faltaba a toda esta década gloriosa de infame a la vez de Vaca Muerta es que el mismo intendente de Añelo, Fernando Banderet, participe de la asunción del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Es probable que Trump no conozca Añelo y que solo se refleje en as noticias lejanas de Vaca Muerta, a través de algún inversor del país del Norte.

Banderet esta experiencia con Raúl Pablo Martín, presidente de la Cámara de Empresas, Industria y Servicios de Añelo (CEISA) y como todo político ligado al shale neuquino, participó de las reuniones organizadas por la Cámara de Comercio de USA en Argentina (AmCham).
Añelo, a la sombra de Vaca Muerta
La invitación llegó de la mano de COMUN SED Internacional, una entidad que trabaja en cooperación con la ONU y que lo convocó para representar a su ciudad en un evento de relevancia mundial.
En julio pasado, Banderet había viajado a Estados Unidos cuando integró una comitiva nacional invitada por Am Cham y el Instituto Argentino del Petroleo y Gas (IAPG). En Washington estuvo en las oficinas de Shell y presenció las ponencias de las operadoras PAE, Vista, Brent, BTU y Chevron.
La ceremonia de asunción de Donald Trump, que contará también con la presencia del presidente argentino Javier Milei, representa un evento de alto impacto en el panorama político global.
Añelo no es la tierra de los sueños en Neuquén a pesar de que se parece por la propaganda y las familias que llegan todos los días; más bien es un ensayo a medio terminar. Los “boomtowns” de Texas inspiraron este sueño argentino, pero aquí las casas son precarias, las calles están saturadas y los recursos sociales, desbordados.
Como en las series que retratan la avaricia petrolera, Añelo es una trama sin final feliz.
Es probable que Banderet no le dé la mano a Donald TRmp, pero su estadía en Estados Unidos lo convierte en un embajador de Vaca Muerta en ese mundo farandulero y global de la política.
En la Patagonia profunda, los cimientos están manchados de petróleo, pero la identidad cultural se diluye en el lodo del progreso mal planificado.

Añelo, una ciudad que tiene todo por hacer. No es Dallas
Vaca Muerta, la gran promesa energética, transformó a Añelo en una ciudad bisagra, donde el desarrollo convive con la precariedad. El intendente Banderet intentará encontrar una solución a miles de kilómetros, como hace año lo intentaron otros intendentes.



