Neuquén
Neuquén le puso fin a los limpiavidrios en las esquinas
El Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que prohíbe la actividad en calles y semáforos. Habrá multas elevadas y un plan social paralelo para quienes hoy trabajan en la vía pública.
Neuquén capital dio un paso que venía discutiéndose hace tiempo: desde ahora, los limpiavidrios y cuidacoches ya no podrán trabajar en la vía pública. La decisión se tomó este jueves en el Concejo Deliberante, con una votación que mostró respaldo mayoritario, pero también diferencias marcadas. La ordenanza no solo apunta a quienes realizan la actividad, sino también a los automovilistas que acepten el servicio, que podrán recibir sanciones económicas.
La medida llega en un contexto donde la presencia de personas limpiando vidrios en semáforos se había vuelto cada vez más visible. Con este nuevo marco, el municipio busca ordenar la circulación y reducir situaciones conflictivas en la calle. A partir de ahora, inspectores y fuerzas de seguridad tendrán la facultad de intervenir directamente en distintos puntos de la ciudad.
Multas altas y controles en la calle
Uno de los puntos centrales de la ordenanza tiene que ver con las sanciones. Quienes sean detectados realizando estas tareas podrán recibir multas que van desde los $17.520 hasta los $350.000. Pero no es el único cambio: los conductores que accedan a que les limpien el parabrisas también podrán ser sancionados, con montos que alcanzan los $262.800.
Además, la normativa incorpora esta práctica dentro del Código Contravencional, lo que habilita un esquema de controles más firme. En la práctica, esto implica que la actividad deja de ser tolerada y pasa a ser considerada una falta.
Desde el Ejecutivo municipal explicaron que el objetivo es mejorar la seguridad vial y evitar situaciones incómodas o de tensión que, según distintos reclamos vecinales, se repetían en esquinas y semáforos.
Una votación con diferencias
El proyecto fue aprobado con 13 votos positivos sobre un total de 18 concejales. Hubo cuatro votos en contra y una abstención, lo que dejó en claro que no hubo consenso pleno.
Entre quienes rechazaron la iniciativa, se planteó que la ordenanza no ataca el problema de fondo. Durante el debate, algunas voces señalaron que la medida podría terminar castigando a personas en situación de vulnerabilidad, sin ofrecer una solución estructural.
Del otro lado, quienes acompañaron la prohibición sostuvieron que se trata de una respuesta a una demanda concreta de los vecinos y a una situación que, aseguran, fue creciendo en los últimos años. Para estos sectores, la regulación era necesaria para ordenar el uso del espacio público.
El trasfondo social y la respuesta oficial
Más allá de la prohibición, desde el propio Concejo reconocieron que el fenómeno tiene un componente social importante. Según datos relevados, la cantidad de personas dedicadas a esta actividad aumentó después de la pandemia y no es exclusivo de Neuquén, sino que se replica en distintas ciudades.
En ese marco, se anunció que se avanzará con un abordaje integral. La idea es ofrecer alternativas a quienes hoy trabajan en la calle, con programas de capacitación laboral, inclusión social y asistencia en temas de salud mental y consumos problemáticos.
Otro dato que surgió de los relevamientos oficiales es que una parte importante de quienes realizan esta actividad no son oriundos de la provincia. Por eso, también se prevé trabajar en estrategias de revinculación con sus lugares de origen.
La ordenanza ya está aprobada y marca un cambio concreto en la dinámica diaria de la ciudad. Ahora, el foco estará puesto en cómo se implementa y qué impacto real tiene tanto en la circulación como en la situación de quienes dependen de esta actividad para subsistir.




