Turismo
Menos impuestos, más turismo: la apuesta de Neuquén para el interior olvidado
Hoteles y restaurantes del Alto Neuquén y el Limay Medio ya no pagan el tributo sobre sus ingresos. La apuesta es que el dinero que antes iba al fisco ahora se reinvierta en mejorar la oferta.
Desde este año, alojamientos y locales gastronómicos del Alto Neuquén y el Limay Medio dejarán de pagar el Impuesto sobre los Ingresos Brutos. La medida ya está reglamentada y apunta directo a un objetivo: que haya más inversión, más movimiento y más trabajo en esas regiones.
El beneficio abarca tanto a contribuyentes locales como a quienes operan bajo el régimen de Convenio Multilateral, siempre que desarrollen sus actividades dentro de las zonas alcanzadas. En la práctica, significa que desde el anticipo 01/2026 los prestadores podrán declarar alícuota cero a través de los sistemas habituales, como SIFERE. Es un alivio concreto en un rubro donde cada costo pesa.

Lo que se busca, en el fondo, es emparejar el terreno. Mientras destinos como San Martín de los Andes o Villa La Angostura ya tienen una estructura consolidada, hay otras zonas con paisajes, cultura y atractivos que todavía no lograron despegar al mismo ritmo. Ahí es donde el Gobierno pone el ojo.
La lógica es bastante directa: menos impuestos para que los prestadores puedan reinvertir. Eso puede traducirse en mejores instalaciones, más servicios y, eventualmente, una oferta más competitiva. También abre la puerta a nuevos emprendimientos que hasta ahora no encontraban condiciones favorables para instalarse.
Desde el área de Turismo provincial vienen insistiendo en la idea de ampliar el mapa turístico neuquino. No solo sumar visitantes, sino distribuir mejor ese flujo. Que no todo quede concentrado en los mismos puntos, especialmente en temporadas altas.
Lo que puede cambiar (y lo que todavía falta)
La expectativa en el sector es moderada pero positiva. El alivio fiscal es una señal clara, sobre todo en un contexto donde los costos operativos suelen ser una de las principales barreras. Sin embargo, puertas adentro también reconocen que el impacto real dependerá de otros factores.
La conectividad, el estado de las rutas, la promoción de los destinos y la infraestructura básica siguen siendo piezas clave. Sin ese combo, el beneficio impositivo puede quedarse corto para generar un salto fuerte en la actividad.



