Neuquén
El crimen de Juan Caliani dejó desnuda a Neuquén: ¿Hay plan de seguridad?
El crimen del periodista deja al descubierto que la delincuencia de la mano del narcotráfico toman un poder casi incontrolable ¿Podrá el gobierno enderezar este barco?
Se acabaron las risas, las selfies y las quejas sobre la pesada herencia de los ñoquis en el gobierno de Neuquén. El crimen del periodista Juan Caliani, el fin de semana extra largo, hizo tropezar con la realidad más dura a la cúpula del gobierno de Rolando Figueroa. Dejó al desnudo una situación de la que todos hablan, pero pocos en voz alta.
La foto de Juan dio vuelta el país, y con comentarios de angustia y homenajes de quienes lo conocían. La noticia corrió como reguero de pólvora en la mañana del 2 de Abril, donde la muerte del periodista eclipsó hasta el homenaje a los Caídos de Malvinas en la provincia de Neuquén.
Dos ladrones ingresaron a la casa de sus padres en el barrio La Sirena, el sábado por la noche y tras intentar defenderlos de un robo, Juan se llevó la peor parte: murió apuñalado a manos de dos personas que, según se supo de la investigación, serían dos sujetos en situación de calle. Triste, duro y real, y es la foto de lo que sucede y escala en Neuquén.

El ministro de Seguridad Matías Nicolini tiene el apoyo de Rolando Figueroa. Una designación que denota más los compromisos políticos que la especialización técnica.
El crimen muestra a las claras lo que empieza a hablar todo el mundo y que era un secreto a voces: la debilidad en materia de seguridad del gobierno provincial, que se agrava con la situación política y económica en estos 100 días de la gestión de Javier Milei. En un país que llega al 60 por ciento de pobreza y donde los asalariados se están quedando en la marginalidad.
Crimen, y la desigualdad de Vaca Muerta
En la provincia, el lado B de Vaca Muerta es la desigualdad y la marginalidad de la que muchos académicos están estudiando. Por un lado crecen los edificios, pero en la periferia el narcomenudeo (puede decirse narcotráfico) y la delincuencia, imponen sus propias reglas.
El ministro de Seguridad, Matías Nicolini, salió con un comunicado oficial de lo sucedido luego de varias horas y se desprendió de hablar de más, para no entrometerse en la investigación del Ministerio Público Fiscal.
Un funcionario de extrema confianza de Figueroa, que no estaba en el radar de los especialistas en seguridad. Más bien, una designación por una cercanía política.
Pero hay un dato político clave: culpó a la «pesada herencia» de Omar Gutiérrez y de «años de dejadez» en política de seguridad. Algo extraño ya que el exgobernador fue elegido por Figueroa para integrar el directorio de YPF por la provincia de Neuquén.
Urge convocar a especialistas
En Neuquén, la mira está puesta hace tiempo sobre el narcomenudeo y en consumo de sustancias que generan otra configuración del delito. Pero la delgada línea de este problema siempre encuentra vasos comunicantes con la política. Y pareciera que nadie se quiere meter en el tema.
Un especialista consultado por Política Viral sostuvo que en la provincia «de cada tres crímenes al menos dos los delincuentes no son conscientes de lo que hacen». Todo un tema para la Justicia y la sociedad.
«La raíz social del problema no se trabaja ni se atiende, a pesar de que en Latinoamérica sobran modelos exitosos para entenderlo como fue Colombia o Brasil. Primero los formaron y trataron de integrarlos, después cuando la mayoría se estableció fuera de la delincuencia, empezaron a reprimir al resto hasta un nivel tolerable de delincuencia», explicó el especialista.
El crimen de Juan Caliani tal vez se resuelva y hallen a los autores y los enjuicien. Pero el clima que hay en Neuquén de que los delincuentes «se animan a todo», es un estigma muy complejo de sacar.




