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Patagonia

Se desploman 54% las salidas de manzana desde las cámaras frigoríficas

En junio se comercializaron apenas 9.600 toneladas de manzana desde las cámaras, frente a las 17.800 de un año atrás, un freno que el sector atribuye al debilitamiento del consumo interno en una campaña de menor oferta y precios elevados

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Los datos del primer semestre de 2026 encendieron una señal de alerta en la fruticultura regional: en junio, el volumen de manzanas que salió de las cámaras frigoríficas se redujo más de la mitad frente al año pasado, lo que el sector interpreta como un síntoma claro del enfriamiento del consumo interno. En ese mes apenas se movilizaron algo más de 9.600 toneladas de manzana, contra las 17.800 toneladas registradas en junio de 2025, un desplome interanual cercano al 54% pese a que la campaña ya venía marcada por una oferta más acotada.

El panorama surge del último informe de la Secretaría de Estado de Fruticultura de Río Negro (SEFRN), que relevó las existencias de fruta en frío al cierre de junio. Según el documento, los stocks conjuntos de peras y manzanas totalizaron 251.835 toneladas, de las cuales el 59% correspondió a manzanas y el 41% restante a peras. El relevamiento se elaboró a partir de las declaraciones juradas de 119 frigoríficos sobre un total de 165 establecimientos habilitados, lo que implica una cobertura del 72% de las cámaras de la provincia; el dato es significativo porque Río Negro concentra más del 85% de la capacidad de almacenamiento frigorífico de los valles de Río Negro y Neuquén.

En el caso específico de la manzana, las existencias en frío al finalizar junio se ubicaron en algo más de 149.700 toneladas, un volumen ya inferior al histórico reciente. Esta cifra representa una caída del 11% respecto del mismo período de 2025 y del 10% frente al promedio de los primeros semestres de las últimas cinco campañas (2021-2025), pero lo que más preocupa a los operadores es el ritmo de salida de fruta hacia los mercados. Con apenas 9.600 toneladas comercializadas desde las cámaras frente a las 17.800 del año anterior, y con la mayor parte de ese volumen destinado al mercado interno, el sector lee esta contracción como evidencia del menor poder de compra de los hogares y del debilitamiento de la demanda de frutas frescas, aun cuando la oferta disponible es más baja que la habitual.

Paradójicamente, empresarios y productores coinciden en que la menor producción de manzanas de esta campaña terminó amortiguando el golpe económico para muchas empresas. Sostienen que, de haberse concretado una cosecha plena, la combinación de abundante oferta y consumo retraído habría generado un escenario mucho más adverso para la comercialización. El volumen más acotado permitió sostener valores relativamente elevados en los canales de venta y mantener precios al consumidor por encima de campañas anteriores, lo que ayudó a preservar la rentabilidad de aquellas firmas que lograron conservar fruta de calidad comercializable.

En peras, la situación guarda similitudes en términos de menores stocks, pero muestra una dinámica de salida menos brusca que la de la manzana. El informe de la SEFRN indica que las existencias de pera en cámaras superaron levemente las 102.100 toneladas al cierre de junio, lo que implica una merma interanual del 16% y una reducción del 13% frente al promedio de las últimas cinco temporadas. Sin embargo, en junio se comercializaron algo más de 32.700 toneladas, frente a cerca de 37.800 toneladas un año antes, una baja más moderada; de ese total, apenas algo más de 7.000 toneladas se destinaron al mercado interno y el resto tuvo como principal destino las exportaciones, reflejando que la pera sigue apoyada en las ventas externas mientras la manzana depende en mayor medida del consumo nacional.

Tomadas en conjunto, las estadísticas del primer semestre confirman que la campaña 2026 transcurre con una oferta relativamente escasa tanto en peras como en manzanas, con stocks por debajo de los niveles de los últimos años por efecto de una cosecha reducida y menores disponibilidades para abastecer los distintos mercados. Con este telón de fondo, el sector frutícola ingresa al segundo tramo del año con expectativas moderadas: la menor disponibilidad de fruta podría contribuir a sostener los precios hasta el cierre de la temporada, pero la evolución del consumo doméstico seguirá siendo una variable decisiva para el negocio, especialmente en el caso de la manzana, donde el derrumbe de las salidas de junio dejó una advertencia difícil de pasar por alto.

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