El fin de semana dejó una postal que ya empieza a repetirse en distintos sectores de la ciudad: motos circulando en grupo, maniobras riesgosas y vecinos alertando por ruidos durante la madrugada. Frente a ese escenario, la Municipalidad de Neuquén reforzó los controles y terminó secuestrando 22 motocicletas vinculadas a picadas, escapes libres y conducción temeraria.
Los operativos se concentraron especialmente después de un evento masivo, cuando la circulación nocturna creció y algunos grupos aprovecharon para moverse por zonas como la costanera y la Isla 132. Allí, inspectores detectaron desplazamientos coordinados y situaciones que, según indicaron desde el municipio, representaban un riesgo tanto para quienes participaban como para terceros.
Desde el área de Protección Ciudadana explicaron que los procedimientos no fueron aislados, sino parte de una estrategia que se viene intensificando. Las motos retenidas quedaron a disposición del Juzgado de Faltas, y sus propietarios deberán afrontar multas, gastos de traslado y regularizar las condiciones de los vehículos antes de poder recuperarlos.
Pero el dato que empieza a marcar un posible cambio es otro: el Ejecutivo municipal analiza endurecer las sanciones. La idea en estudio es incorporar la posibilidad de inmovilizar las motos involucradas en este tipo de infracciones por un plazo que podría extenderse hasta seis meses. La medida apunta, sobre todo, a desalentar conductas que se repiten los fines de semana y que generan quejas en distintos barrios.
En paralelo, los controles también dejaron seis casos de alcoholemia positiva. En su mayoría fueron niveles bajos, aunque igualmente derivaron en sanciones administrativas como la retención de licencias y la aplicación del sistema de scoring vigente.
Más allá de las infracciones, desde el municipio remarcaron que no se registraron incidentes graves durante el fin de semana. Aun así, anticiparon que los operativos continuarán y que se mantendrán en distintos puntos estratégicos de la ciudad, con especial foco en horarios nocturnos.
El trasfondo de estas medidas tiene que ver con una preocupación que viene creciendo: el uso del espacio público durante la noche. Las picadas no solo implican un riesgo vial, sino que también impactan en la convivencia urbana, sobre todo en zonas recreativas y turísticas.
En ese sentido, la posible modificación del código contravencional aparece como una herramienta para reforzar la prevención. No se trata solo de sancionar, sino de intentar cortar una práctica que, con el tiempo, fue ganando presencia en distintos puntos de Neuquén.
Renovación de plazas: otra cara de la ciudad que se busca ordenar
Mientras se avanza con controles más estrictos en la calle, el municipio también impulsa una inversión fuerte en espacios públicos. En paralelo a los operativos de tránsito, se puso en marcha un plan para renovar plazas y parques con una inversión que supera los 6.000 millones de pesos.
La iniciativa contempla la compra de juegos infantiles temáticos y la instalación de pisos de caucho en sectores de alto uso, con el objetivo de mejorar la seguridad y la calidad de los espacios recreativos. La apertura de ofertas para esta licitación está prevista para los próximos días.
Los nuevos equipamientos se distribuirán en distintos barrios, desde el Parque de Confluencia hasta zonas como San Lorenzo, Gran Neuquén, Santa Genoveva y el oeste capitalino, entre otros puntos. La idea es ampliar la cobertura y modernizar áreas que hoy son muy utilizadas por familias.
La incorporación de superficies de caucho, en particular, responde a una demanda concreta: reducir riesgos en los sectores de juego y acompañar el crecimiento de estos espacios, que en muchos casos tienen un uso intensivo durante todo el año.
Con este doble frente —más controles en la vía pública y mejoras en espacios recreativos— el municipio busca ordenar el uso de la ciudad. Por un lado, limitar conductas que generan conflictos; por otro, ofrecer alternativas más seguras y cuidadas para el tiempo libre.