boca de pozo
Limpiavidrios: el punto que enojó a Joaquín Eguía de la ordenanza: «No estoy de acuerdo»
El concejal libertario se adelanto al proyecto. Se aprobó un punto polémico y discutible.
Joaquín Eguía es palabra autorizada para hablar de varios proyectos en el Concejo Deliberante, aunque no siempre tiene la misma pantalla o impacto que el resto de los concejales. También pasó con el proyecto que habilita las aplicaciones de transporte privado como Uber, Cabify, DiDi y otras.
El debate por los limpiavidrios en Neuquén quedó saldado por mayoría con una ordenanza que establece la prohibición total de la actividad en la vía pública y habilita multas tanto para quienes realizan la práctica como para los automovilistas que acepten el servicio. Pero acá, el concejal Eguía planteó una particularidad.
«No estoy de acuerdo con eso, tal vez más adelante», dijo con la idea de que sean los automovilistas los que reciben las sanciones por «dejarse limpiar» los vidrios.
El proyecto, que obtuvo 13 votos afirmativos sobre 18 y una abstención, incorpora la actividad de los llamados “trapitos” y lavacoches al Código Contravencional.

Los limpiavidrios estarán prohibidos en la ciudad de Neuquen.
De esta manera, inspectores municipales y efectivos policiales podrán intervenir directamente en esquinas y semáforos de la ciudad.
“La ordenanza de multar al que se deja limpiar el vidrio es una de las cosas en las que no coincido, al menos en esta primera etapa” – Joaquín Eguía concejal por Fuerza Libertaria.
Las sanciones económicas previstas van desde los $17.520 hasta los $350.000 para quienes realicen estas tareas. Pero uno de los puntos más polémicos es que también se prevén multas para los conductores que permitan la limpieza del vehículo, con montos que pueden alcanzar los $262.800.
Entre quienes acompañaron la iniciativa está el concejal por Fuerza Libertaria uno de los primeros en impulsar proyectos contra esta práctica en la ciudad. Sin embargo, marcó diferencias claras con uno de los artículos centrales de la ordenanza: la sanción al automovilista.
“La ordenanza de multar al que se deja limpiar el vidrio es una de las cosas en las que no coincido, al menos en esta primera etapa”, planteó.
Y explicó que muchas veces la situación no responde a una elección libre del conductor: “Te lo dejás limpiar porque te pueden romper el auto, bajarte un espejo o porque te sentís amenazado. Incluso hay mujeres que sienten miedo”.
Limpiavidrios: mucha gente y mujeres solas no quieren dar plata
Eguía también advirtió sobre una realidad cotidiana que, según afirma, le transmiten vecinos: “Mucha gente no quiere dar plata ni sentirse intimidada en los semáforos. Me han escrito muchas mujeres contando situaciones incómodas cuando circulan solas”.
En ese sentido, si bien respaldó la prohibición general de la actividad como una medida para ordenar el espacio público y mejorar la seguridad vial, consideró que la responsabilidad no puede recaer sobre el ciudadano. “La culpa de que haya gente en situación de calle no es de quien va manejando”, sostuvo.
La ordenanza aprobada refleja un endurecimiento en la política municipal frente a esta problemática, en línea con operativos previos que ya habían reducido la presencia de cuidacoches en distintos puntos de la ciudad. S
in embargo, el debate quedó abierto, especialmente en torno a los límites de la sanción y el rol del Estado frente a una problemática social que excede lo contravencional.
Con la normativa ya sancionada, ahora resta su implementación efectiva en las calles, donde se pondrá a prueba no solo su capacidad de control, sino también su impacto real en la convivencia urbana.




