Cultura
«Poder es que la gente te quiera»: la historia que compartió Skay Beilinson en Instagram
El quiebre definitivo del silencio entre las dos mitades creativas de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota sumó una carga de profunda emotividad al duelo nacional. Tras años de distanciamiento y declaraciones cruzadas, Skay Beilinson conmovió a las hordas ricoteras al despedir a su histórico compañero con un posteo en sus redes sociales, donde suspendió sus shows y aseguró llevarlo «en cada recuerdo, en cada canción de ayer».
La resignificación absoluta de la mística de la banda llegó a través de la frase Juan Román Riquelme: «Poder es que la gente te quiera». Este axioma, se convirtió en la bandera transversal de la jornada y confirmó que por encima de cualquier vieja diferencia artística o administrativa, el verdadero poder del Indio Solari residió siempre en ese lazo indestructible y amoroso con su público, transformándolo en una luz que, tal como deseó el propio Skay, ahora viajará entre nosotros para siempre.

La marea ricotera protagonizó una movilización histórica para darle el último adiós a Carlos Alberto «Indio» Solari, quien falleció a los 77 años tras sufrir un accidente cerebrovascular en su casa de Parque Leloir. Tras la negativa del Gobierno nacional de ceder las instalaciones del Congreso de la Nación, la intendencia de Avellaneda y la gobernación de la provincia de Buenos Aires coordinaron a contrarreloj la apertura del Microestadio José María Gatica, ubicado en el Parque de los Derechos del Trabajador en Villa Domínico, para albergar un homenaje público que superó todas las expectativas.
Desde las 11 de la mañana del domingo, una fila interminable que llegó a extenderse por más de ocho kilómetros transformó la fisonomía del conurbano bonaerense. Cientos de miles de fanáticos —algunas estimaciones oficiales indicaron que la concurrencia total llegó a rozar el millón de personas a lo largo de la jornada— avanzaron pacientemente entonando himnos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Familias enteras, jóvenes con banderas y nostálgicos de las viejas épocas compartieron el dolor y la gratitud en las inmediaciones del predio, custodiados por un operativo de seguridad civilizado y cooperativo.
En el interior del polideportivo, un ambiente solemne y oscuro contenía el féretro de madera iluminado por luces teatrales y rodeado por miles de ofrendas, entre remeras, pilusos y cartas de los fieles. Detrás del cajón, una pantalla gigante con la leyenda «INDIO, 1949-infinito» recortada sobre un fondo estrellado dominaba la escena. El ingreso por tandas obligaba a una circulación constante y respetuosa, donde los seguidores descargaban sus lágrimas, arrojaban banderas sobre el vallado y se fundían en abrazos comunitarios al salir hacia la Avenida Mitre.
La extensa vigilia, que no se detuvo ni ante la llegada de la lluvia nocturna, concluyó pasadas las 4 de la madrugada del lunes cuando se retiraron los últimos rezagados. A través de un breve y sentido comunicado, el Ministerio de Seguridad bonaerense confirmó que la familia del artista decidió dar por finalizada la ceremonia pública tras constatar que todos los presentes habían podido ingresar. Con un contundente «Que su música no pare nunca más», su entorno íntimo agradeció el comportamiento ejemplar de las masas ricoteras en lo que ya se considera la despedida popular más grande de la historia de la música argentina.



