Neuquén
Mosconi cambia de ritmo: ya preparan el terreno para el asfalto
Las obras en una de las avenidas más transitadas de Neuquén entran en etapa de definición. Lo que viene, cómo se va a manejar el tránsito y por qué los tiempos importan.
Si manejás por Mosconi y te preguntás cuándo termina todo ese lío de chapas y tierra, la respuesta corta es: todavía falta, pero algo está pasando. La obra entró en una fase más técnica y, aunque no se nota a simple vista, debajo de esa superficie hay trabajo real que define cómo va a quedar la avenida cuando esté lista.
El tramo entre Olascoaga y Chubut ya recibió lo que en el mundo vial se llama imprimación: básicamente, una capa líquida con componentes asfálticos que sella el suelo compactado para que no se deteriore antes de que llegue el asfalto definitivo. Suena simple, pero es un paso que no se puede saltear. Sin esto, todo lo que se hizo antes en movimiento de suelo y compactación se va al tacho. Es el puente entre la tierra preparada y el pavimento que va a venir.

Antes de que el asfalto llegue de verdad, hay una lista de pendientes. La subsecretaria de Infraestructura y Mantenimiento, Mariel Bruno, explicó que todavía hay que construir el cantero central, instalar cordones cuneta y hacer la excavación para cañerías. Recién cuando eso esté cerrado, la máquina asfaltadora puede entrar en escena.
En cuanto a las famosas chapas que dividen los carriles, no van a desaparecer de golpe. La lógica de la obra plantea habilitar primero el carril central para el tránsito, y desde ahí trabajar hacia los costados: veredas, pluviales, iluminación, todo lo que hace que una avenida sea más que una cinta de asfalto. Es decir, si sos vecino de la zona, vas a convivir con la obra un tiempo más, pero al menos vas a poder circular.
El tema del agua y los desniveles que pocos notan
Hay algo que no se habla mucho pero que es bastante relevante: Mosconi tiene una diferencia de altura entre sus colectoras norte y sur. La sur está más baja por la pendiente natural que va hacia el río, y eso no es un error de diseño sino una característica histórica de cómo está trazada la ciudad. El proyecto respeta esa diferencia, pero garantiza que el carril central tenga una pendiente uniforme para que no haya problemas de circulación.
Y para que el agua de lluvia no termine en los patios de los vecinos, el drenaje no va a ir de un lado al otro de la avenida sino hacia sistemas pluviales que corren en paralelo a la traza, uno de cada lado. La transición entre niveles se va a resolver con ajustes en veredas, espacios verdes y bicisendas, de modo que todo cierre.
Alfonsín también está en obra
El municipio tiene otro frente abierto en la avenida Raúl Ricardo Alfonsín, uno de los accesos desde la Ruta 7. Por ahora los desvíos funcionaron sin grandes problemas, según informó Bruno. El plazo estimado para esa obra es de un año en términos generales, aunque hay sectores puntuales —como la colectora sur cerca del puente— donde los trabajos son más acotados y podrían resolverse en unos 60 días.



