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Una multitud bajo la lluvia espera a la Selección en Ezeiza
La Selección Argentina regresó al país este lunes tras la final del Mundial 2026 ante España y aterrizó en Ezeiza bajo lluvia y frío, en medio de un clima de agradecimiento más que de reproche por parte de los hinchas
Mientras el vuelo chárter de Aerolíneas Argentinas completaba su ruta desde Nueva York, la circulación desde la Ciudad de Buenos Aires hacia Ezeiza se volvió inusualmente intensa. A lo largo de la autopista se multiplicaron los autos con banderas celestes y blancas, bocinazos y camisetas asomando por las ventanillas; muchos hinchas se apostaron en los márgenes de la ruta y en las cercanías del predio, y hacia el anochecer la concentración de público rondó varios miles de personas, con vuvuzelas, trompetas y cantos dedicados a los subcampeones del mundo.

En paralelo se montó un amplio operativo de seguridad alrededor del predio de la AFA, con un fuerte despliegue de efectivos para ordenar los accesos y prevenir incidentes. El control se concentró en el ingreso principal y en el puente que conecta con el predio, donde se restringió la permanencia de personas para evitar aglomeraciones y mantener la fluidez del tránsito en una jornada marcada por la lluvia y las ráfagas de viento. El grupo que regresó fue reducido: grandes figuras como Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Julián Álvarez no formaron parte de la delegación que llegó esta tarde a Ezeiza, ya que iniciaron sus vacaciones o permanecieron en el exterior.
Lo que se preveía como una recepción discreta terminó cargado de emoción. A medida que avanzaba la tarde, los hinchas formaron grupos, improvisaron cánticos y compartieron recuerdos del Mundial, con un hilo conductor claro: la gratitud hacia el equipo, más allá de la derrota en la final. Muchos recordaban lo que significó el ciclo para el país y, en particular, destacaban a Messi como ejemplo y a Lionel Scaloni como el técnico que les devolvió ilusión, con pedidos para que continúe en el cargo y mensajes de apoyo que buscaban amortiguar el golpe deportivo. La escena, bajo la lluvia, sintetizó el vínculo entre la Selección y su gente: un plantel que vuelve sin la copa, pero rodeado de una base de afecto que se mantiene firme en las buenas y en las malas.




