Política
Fractura en Juntos Somos Río Negro: denuncias de miedo y represalias.
En medio de cambios en Juntos Somos Río Negro (JSRN), Marcela González Abdala, ex legisladora, ha expuesto tensiones internas al denunciar un clima de «miedo» y «represalias» dentro del partido. Su renuncia, junto a la de Daniel Sanguinetti, revela las fracturas provocadas por la inclusión de nuevos aliados, como Walter Cortés, al que González Abdala señaló como su «límite».
Las críticas se centran en el incumplimiento de promesas de campaña, como el traslado del vertedero de Bariloche, y la falta de respuesta a demandas esenciales en salud, educación y seguridad. González Abdala sostiene que muchos quieren dejar el partido, pero temen represalias, especialmente en el ámbito judicial, lo que complica aún más la situación interna.

Alberto Weretilneck, fundador de JSRN, enfrenta estas denuncias mientras intenta avanzar en su influencia dentro del Poder Judicial, lo que ha sido interpretado como un intento de controlar todos los estamentos del estado. Esta estrategia ha sido criticada por la oposición, que alerta sobre el riesgo de un poder absoluto.
El contexto se complica con la candidatura de Nicolás Land a la Secretaría Electoral, percibida como parte de esta estrategia de control. Este movimiento sigue un patrón donde miembros de JSRN han transitado de roles políticos a judiciales, generando suspicacias sobre la independencia de los poderes.
González Abdala coincide con esta lectura, subrayando que la maniobra es parte de un plan más amplio de Weretilneck para asegurar su influencia. La situación genera preocupación sobre la transparencia y el equilibrio dentro del gobierno de Río Negro.
Con miras a las elecciones de 2027, Weretilneck ha dejado su puesto en JSRN, dando paso a Rodrigo Buteler. Sin embargo, su posible reelección ya genera especulaciones sobre un enfrentamiento electoral con figuras como María Emilia Soria y Aníbal Tortoriello, en un contexto donde la estabilidad política y el liderazgo están en juego.



