Política
Alarma en el sector industrial: la producción automotriz volvió a desplomarse más de 20 puntos en mayo
Los datos de ADEFA confirman un derrumbe interanual del 21,5% en la fabricación de vehículos.
La industria automotriz nacional volvió a exhibir alarmantes señales de debilidad institucional y financiera durante el mes de mayo. De acuerdo con el último informe presentado por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), la producción nacional de vehículos alcanzó apenas las 37.762 unidades, lo que representa una drástica caída del 21,5% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este retroceso profundiza la tendencia negativa que viene arrastrando el sector y genera una creciente preocupación entre los empresarios y los representantes gremiales ante el riesgo inminente de un «crack» generalizado en la actividad productiva.
Con los preocupantes resultados del último mes, el sector acumuló un total de 167.629 vehículos fabricados en los primeros cinco meses del año. Esta cifra representa una contracción del 19,3% respecto del volumen registrado en el mismo período de 2025, dejando en evidencia la severidad de la crisis que atraviesa la cadena de valor metalmecánica. En el plano comercial interno la situación es aún más compleja: las ventas mayoristas a concesionarios totalizaron 184.033 unidades entre enero y mayo. Un desplome del 23,1% interanual que confirma la parálisis generalizada del consumo doméstico.

A pesar de la magnitud de la caída respecto al año pasado, la actividad fabril logró mantenerse prácticamente estable en la comparación mensual, anotando una levísima mejora del 0,6% en relación con abril. Sin embargo, los analistas sectoriales advierten que esta estabilidad se da sobre una base de comparación extremadamente baja, ya que el mes anterior ya había reflejado niveles de producción críticamente deficientes.
El dramático escenario en las líneas de montaje se encuentra directamente jaqueado por la combinación de una persistente recesión interna y las nuevas condiciones de competencia económica. Desde el ámbito sindical, principalmente nucleado en el SMATA, y desde las cámaras empresarias advierten con extrema preocupación el fuerte impacto que está generando el incremento en el ingreso de vehículos importados. Esta situación restringe de forma severa el margen de maniobra de la producción local, que debe competir en desigualdad de condiciones frente a mercados internacionales con costos de fabricación significativamente menores, principalmente de origen asiático.
El temor a un colapso definitivo en la actividad ya empezó a materializarse en medidas drásticas dentro de la cadena productiva. Compañías de primera línea asociadas al rubro de neumáticos y componentes, como Pirelli y Fate, iniciaron paradas de producción y esquemas de retiros voluntarios, mientras que importantes terminales multinacionales como Volkswagen y Stellantis enfrentan suspensiones por tiempo indeterminado o reestructuraciones de personal en sus plantas bonaerenses. De no mediar un cambio en las políticas de incentivo industrial y protección del empleo sectorial, el fantasma de las suspensiones masivas amenaza con extenderse.



