Política
Iglesia y Kicillof convocan a una cumbre multisectorial contra la polarización
la Iglesia y Kicillof reúnen dirigentes para bajar la grieta
La Iglesia convocó en Almirante Brown a más de 500 referentes políticos, sociales, sindicales, académicos y empresariales, en una jornada encabezada por Axel Kicillof que buscó enfrentar la creciente polarización y promover una “cultura del encuentro” como base de un proyecto común para la Argentina. El encuentro combinó trabajo en comisiones y la elaboración de un documento final que alerta sobre la fragmentación social y reivindica el diálogo como antídoto frente a los discursos de odio y la confrontación permanente.

La “Jornada Patria por la Cultura del Encuentro: de Francisco a León XIV en tiempos de polarización” se realizó en el Pequeño Cottolengo Don Orione, en el partido bonaerense de Almirante Brown, una institución que brinda atención integral a personas con discapacidad. Participaron dirigentes políticos de distintos espacios, representantes sindicales de la CGT, CTA y UTEP, autoridades empresariales de entidades como CAME y FEBA, legisladores nacionales y provinciales, además de rectores universitarios, jueces, fiscales y obispos de diversas diócesis. La convocatoria tuvo su origen en una reunión previa de mayo entre el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, la vicegobernadora Verónica Magario y varios intendentes del conurbano, que plantearon la necesidad de abrir un ámbito estable de reflexión y diálogo frente a la polarización creciente.
La actividad fue organizada por la Comisión Pastoral Social Región Buenos Aires y reunió a obispos como Carlos José Tissera (Quilmes), Oscar Ojea (emérito de San Isidro), Maximiliano Margni (Avellaneda-Lanús), Juan José Chaparro (Merlo-Moreno), Pedro Cannavo (auxiliar de Buenos Aires) y Eduardo García (San Justo), entre otros. En paralelo, se sumaron autoridades judiciales como el juez de la Cámara Federal de Casación Penal Alejandro Slokar y el procurador general de la Suprema Corte bonaerense, Julio Conte Grand, además de rectores de universidades nacionales del área metropolitana, lo que consolidó un espacio multisectorial que buscó pensar la crisis política, económica y social desde una perspectiva de diálogo antes que de enfrentamiento.
Axel Kicillof destacó que la jornada “contradice la idea de que lo único que sirve son la agresión y los discursos de odio”, y llamó a reconstruir un diálogo plural y multisectorial que permita reorganizar la Argentina alrededor del trabajo, la comunidad y la igualdad. El gobernador subrayó que en espacios como el Pequeño Cottolengo y en cada lugar donde la Iglesia acompaña a los sectores más vulnerables se mantiene vivo un espíritu de solidaridad que interpreta el magisterio del papa Francisco y que hoy se proyecta hacia el pontificado de León XIV. En su intervención, insistió en que la política debe recuperar su papel de herramienta para cuidar a quienes más lo necesitan, en lugar de quedar atrapada en la lógica de la grieta y la disputa permanente por poder.
Tras el trabajo en comisiones, los participantes difundieron un documento en el que advirtieron que la región metropolitana y el país atraviesan un “profundo proceso de polarización” que impide construir una identidad común y favorece el predominio de intereses sectoriales, derivando en una sociedad fragmentada y dividida. El texto reivindica la política como forma de servicio al bien común e incorpora conceptos de la encíclica Fratelli Tutti del papa Francisco, al recordar que la política no debe someterse a la economía y que tanto ciertas expresiones populistas como algunas corrientes liberales pueden terminar reforzando intereses alejados de los sectores más vulnerables. En esa línea, se plantea la necesidad de reorientar el debate público hacia la justicia social, la dignidad humana y la construcción de un proyecto compartido.
El documento expresa además la expectativa por una eventual visita del papa León XIV a la Argentina, con la esperanza de que contribuya a promover el diálogo frente a los desafíos sociales que enfrenta el país. Como conclusión, se reivindica el diálogo social como “antídoto a la polarización” y se llama a construir consensos para impulsar un proyecto provincial y nacional orientado al bien común, dejando de lado la “politiquería barata” y fortaleciendo la cultura del encuentro como horizonte. La jornada en Almirante Brown queda así planteada como un gesto político y eclesial que busca abrir caminos de conversación y cooperación en un contexto marcado por la confrontación y la desconfianza entre sectores.




