Política
El desplome del consumo masivo no encuentra piso: las ventas cayeron casi un 4% en abril
Un informe de Scentia indica que la recesión económica encadenó el quinto mes consecutivo de balances negativos.
El consumo masivo en la Argentina volvió a registrar una dura contracción durante el mes de abril. Según el último relevamiento de la consultora Scentia, las ventas sufrieron una caída interanual del 3,8%, lo que marca el quinto mes consecutivo con balances mensuales negativos. Este retroceso sistemático refleja de manera directa el impacto del modelo económico en el bolsillo de los trabajadores, quienes se ven obligados a recortar sus gastos más elementales ante un panorama que parece no haber encontrado su piso.
La gravedad del escenario se profundiza al evaluar el comportamiento de las ventas mes a mes. El volumen comercializado a lo largo de abril experimentó un hundimiento del 4,7% en comparación con marzo, interrumpiendo una leve desaceleración del desplome que se había sugerido a comienzos de año. Para tomar una dimensión histórica de la crisis que atraviesa el sector comercial, el nivel actual de compras generales de la población se ubica apenas en un 84,7% en relación con los registros obtenidos en enero de 2023, evidenciando un retroceso estructural difícil de revertir en el corto plazo.


La retracción del consumo golpeó de forma diferenciada a los distintos canales de comercialización, modificando las estrategias de abastecimiento familiar. Las grandes cadenas de supermercados se llevaron la peor parte del mes, anotando una preocupante caída del 4,5% interanual y un derrumbe acumulado del 5,2% en lo que va del año. Por otro lado, los autoservicios independientes de barrio y los comercios mayoristas mostraron una resistencia levemente mayor ante la crisis, aunque tampoco lograron escapar a la tendencia general regresiva y reportaron bajas del 3,0% y 4,5% respectivamente.

El desglose por categorías de productos dejó en evidencia que las familias argentinas ya están ajustando el presupuesto en alimentos y artículos de primera necesidad. La canasta total de alimentación se contrajo un 3,6% interanual, traccionada por caídas drásticas en productos perecederos (-7,8%) y artículos para el desayuno y la merienda (-7,6%). Asimismo, el sector de limpieza de ropa y hogar sufrió una baja del 5,9%, mientras que la caída más abrupta se localizó en el rubro de los denominados productos «impulsivos», los cuales padecieron un histórico desplome del 12,0% en el volumen de ventas.
Como contracara de la crisis, las únicas excepciones con indicadores positivos fueron el comercio electrónico, que trepó un 40,4% interanual, y el rubro de las bebidas con y sin alcohol, que mostraron incrementos del 6,7% y 4,0% respectivamente. No obstante, la parálisis comercial generalizada se enmarca en un contexto de inflación mensual del 2,6% en abril y una pérdida constante del salario real frente al avance de los precios. Al verse afectado el poder de compra incluso del sector privado registrado, los analistas advierten que resulta complejo proyectar un escenario cercano de reactivación para el mercado interno.



