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Golpe de timón en LIFUNE: el femenino deja de ser obligatorio en 2026
La liga neuquina aplicará una modificación impulsada por AFA que separa oficialmente la competencia femenina del esquema masculino. Ya no será obligatoria y algunos clubes analizan su continuidad, mientras otros preparan su desembarco como disciplina independiente.
El fútbol femenino en Neuquén entrará en una nueva etapa a partir de 2026. La Liga de Fútbol del Neuquén adoptará una resolución alineada con la Asociación del Fútbol Argentino que establece la autonomía total de la disciplina respecto del fútbol masculino. El cambio no es menor: dejará de ser una categoría obligatoria dentro de los clubes afiliados y pasará a funcionar como estructura independiente.
La decisión impacta de lleno en la organización interna de las instituciones. Desde el próximo año, cada club podrá definir si participa o no en las competencias femeninas oficiales. Esa libertad ya generó movimientos: algunas entidades optaron por bajar sus equipos, mientras que otras sostienen su proyecto e incluso hay nuevas organizaciones que preparan su ingreso formal al sistema federado.

Liga de Fútbol del Neuquén (LIFUNE) adecuará su reglamentación a lo que marca la Asociación del Fútbol Argentino, que reconoce cuatro grandes disciplinas dentro de su órbita: fútbol masculino, fútbol playa, futsal y fútbol femenino. Bajo ese esquema, cada una debe tener su propio encuadre administrativo y competitivo.
Hasta ahora, en el ámbito local, el femenino estaba integrado como una exigencia dentro del bloque masculino. Es decir, los clubes que participaban en las categorías principales debían presentar también equipo femenino. Con la nueva disposición, esa condición deja de existir.
En términos prácticos, esto abre un escenario mixto. Por un lado, puede implicar una reducción en la cantidad de equipos participantes en torneos oficiales y en la Copa Neuquén, algo que todavía no tiene cifras confirmadas pero que ya se comenta entre dirigentes. Por otro, habilita la posibilidad de que instituciones dedicadas exclusivamente al femenino puedan afiliarse sin necesidad de sostener divisiones masculinas.
En ese contexto aparecen nombres propios. Bandurrias, que en los últimos años compitió representando a otras entidades, analiza su afiliación directa como club femenino. También surge la Academia Ferrocarril, una institución recientemente conformada que tiene como objetivo principal el desarrollo formativo de jugadoras.
Ambos casos reflejan el otro costado del cambio: la autonomía puede convertirse en una oportunidad para proyectos específicos que antes no encontraban un encuadre claro dentro de la estructura tradicional.
Dirigentes consultados reconocen que el reordenamiento obliga a revisar presupuestos, cuerpos técnicos y planificación a mediano plazo. Sin la obligatoriedad, cada club deberá evaluar costos y proyección deportiva. Algunos ven un riesgo en la posible baja de equipos; otros creen que la competencia puede fortalecerse si quienes participen lo hacen con convicción y planificación propia.
Lo cierto es que 2026 marcará un antes y un después para el fútbol femenino LIFUNE. La independencia formal modifica reglas de juego que estaban naturalizadas y plantea preguntas abiertas: ¿habrá menos equipos pero más consolidados? ¿Se sumarán nuevos proyectos exclusivamente femeninos? ¿Cómo impactará en la competencia local y en el desarrollo de juveniles?



