Política
Encuesta nacional: uno de cada cuatro inquilinos destina hasta el 100% del salario al alquiler
Un relevamiento de Inquilinos Agrupados advierte un deterioro acelerado de las condiciones habitacionales tras la desregulación del mercado.
La crisis habitacional volvió a quedar expuesta en una nueva edición de la Encuesta Nacional Inquilina, elaborada por Inquilinos Agrupados con una muestra de 1.100 casos en todo el país, tomada durante diciembre de 2025. El dato más contundente del relevamiento indica que uno de cada cuatro inquilinos destina entre el 60% y el 100% de su salario al pago del alquiler, una proporción que deja a amplios sectores al borde de la exclusión económica.
El informe, de carácter trimestral, describe un escenario atravesado por inestabilidad contractual, aumentos frecuentes, pérdida de poder adquisitivo y un fuerte ajuste en el consumo básico, con impacto directo en la calidad de vida.
Contratos más cortos y aumentos más rápidos
La encuesta muestra que la mayoría de los contratos son de corta duración: el 64% tiene contratos a dos años, el 16% a tres años, el 13% a un año y un 7% alquila sin contrato escrito.
En paralelo, el 65% de los inquilinos enfrenta aumentos cada tres o cuatro meses, mientras que el 60% de los ajustes se rige por el IPC. En un 8% de los casos, los incrementos se definen directamente por decisión unilateral del propietario.
El impacto sobre los ingresos es severo: además del 25% que destina entre el 60% y el 100% del sueldo al alquiler, otro 17% destina el 50% de sus ingresos, y un 22% el 40%. Solo un 10% paga menos del 20% de su salario.
Como consecuencia, aparece con fuerza el fenómeno del “desalojo económico”: uno de cada seis hogares tuvo que mudarse por no poder sostener el pago del alquiler.
Más trabajo, menos consumo
Para sostener el gasto habitacional, casi la mitad de los inquilinos debió multiplicar sus fuentes de ingreso. El 46% tiene más de un empleo y el 28% sumó un nuevo trabajo en los últimos meses. Al mismo tiempo, el mercado laboral muestra signos de deterioro: el 15% perdió su empleo, casi el doble que en septiembre, cuando el indicador era del 8%. El desempleo entre inquilinos alcanza el 4,1%.
El ajuste impacta directamente en el consumo básico. El 91,7% recortó gastos en salidas, el 86,3% en vestimenta, el 60,3% en alimentos y el 52,3% en salud. Solo el 38,5% logra realizar las cuatro comidas diarias, mientras que un 23% come solo dos veces al día y un 4,5% apenas una.
Endeudamiento y malestar social
Casi tres de cada cuatro inquilinos están endeudados. El 92,2% mantiene deudas con tarjetas de crédito, el 82,2% con gastos en alimentos, el 76,9% arrastra deudas previas y el 76,1% tiene atrasos vinculados al propio alquiler.
Las principales preocupaciones están concentradas en el precio del alquiler (73,3%), la duración de los contratos (53,4%) y las garantías exigidas (42,8%).
La evaluación sobre la situación económica personal es mayoritariamente negativa: el 46,5% calificó 2025 como “muy malo”, el 26,5% como “malo” y apenas un 7,8% lo consideró bueno o muy bueno.
Críticas a la desregulación
Desde Inquilinos Agrupados, el referente Gervasio Muñoz vinculó este deterioro con la eliminación de la Ley de Alquileres a partir del DNU 70/23, impulsado por el gobierno de Javier Milei.
“La flexibilización de las condiciones profundizó la crisis habitacional y económica en los hogares inquilinos. Endeudamiento, multiempleo y salarios transferidos a los dueños de las viviendas caracterizan nuestra vida”, afirmó.
El relevamiento reabre el debate político sobre el rol del Estado en la regulación del mercado inmobiliario, el acceso a la vivienda y el impacto social de la desregulación, en un contexto donde el ajuste macroeconómico convive con una creciente presión sobre los ingresos reales de los hogares urbanos.




