Internacionales
Alarma global: el mundo es menos democrático y más fallido, según nuevo informe
El Bertelsmann Transformation Index (BTI) 2024 tocó un nuevo mínimo histórico y lanzó advertencias sobre un avance autocrático.
¿Está la democracia en crisis? El Bertelsmann Transformation Index (BTI) 2024 lanza una severa advertencia: el panorama mundial de la democracia y la economía de mercado está en franco retroceso. Este influyente informe, que evalúa 137 países, revela un alarmante aumento de gobiernos deficientes y una erosión sin precedentes en la calidad de la gobernanza.
El Índice de Gobernanza del BTI 2024 ha tocado un nuevo mínimo histórico, promediando apenas 4.60 puntos sobre 10. Para ponerlo en perspectiva, hasta 2018, un tercio de los países gozaban de una buena o muy buena gobernanza; hoy, esa cifra se redujo a poco más de una cuarta parte. Esto significa que más de 100 naciones se encuentran con una gobernanza calificada entre «moderada» y «fallida», un claro indicio del debilitamiento sistémico en la capacidad estatal para servir a sus ciudadanos.
Democracias erosionadas y el avance autocrático
El periodo analizado (febrero de 2021 a enero de 2023) muestra un deterioro palpable: los gobiernos tienen menos capacidad para cumplir sus promesas y gestionar recursos, mientras la cooperación internacional pierde credibilidad. La batalla contra fuerzas antidemocráticas flaquea, y en muchos lugares, quienes buscan reformas democráticas son marginados, cediendo terreno a las fuerzas más obstructivas.
Este declive en la gobernanza está directamente ligado a una regresión política. La erosión de los «contrapesos» democráticos —como el poder judicial y legislativo— debilita la rendición de cuentas del ejecutivo. Los casos de corrupción y abuso de poder quedan impunes, creando un ciclo vicioso que destruye la confianza pública.
El dato es contundente: de los 137 países analizados, 74 operan bajo alguna forma de gobierno autoritario, lo que significa que cuatro mil millones de personas viven sin libertades políticas básicas. Aunque 63 países mantienen principios democráticos, incluso en varias democracias se observa una preocupante «deriva iliberal» hacia el autoritarismo, con discursos públicos manipulados y restricciones a la participación ciudadana. La democracia, en muchos casos, se ha convertido en una cáscara vacía.
Crisis económica y golpes de Estado: el contexto global
El telón de fondo de esta regresión es un deterioro económico global, agravado por la invasión rusa a Ucrania, que disparó los precios de alimentos y energía, profundizando la inflación post-pandemia. Esta inestabilidad a menudo es capitalizada por líderes populistas y desvía la atención de reformas cruciales. Muchos gobiernos, en lugar de adoptar políticas económicas inclusivas, priorizan sistemas clientelares corruptos, frenando el crecimiento y perpetuando la desigualdad.
En los últimos dos años, el panorama político global ha sido testigo de un preocupante avance de las autocracias. La regresión se debe en gran medida a cambios de régimen, golpes de Estado y el afianzamiento de autocracias en países como Bielorrusia, Rusia y Turquía. De los 19 estados con retrocesos significativos en su transformación política, solo tres eran democracias (Mauricio, Perú y Sudáfrica), donde la corrupción y la polarización erosionaron las instituciones desde adentro.
El informe destaca también los esfuerzos deliberados para socavar la autoridad de órganos de control como la justicia, el parlamento y los medios de comunicación. Esta táctica concentra el poder en el ejecutivo, violando el principio de separación de poderes. Jefes de Estado, cada vez más autoritarios, justifican estas acciones como soluciones a la ineficiencia, ocultando una clara agenda de consolidación de poder. Un ejemplo alarmante son países como Benín, El Salvador y Túnez, que de democracias pasaron a estructuras autocráticas.
El potencial de golpes de Estado y violencia política ha aumentado, especialmente en África Occidental, con golpes militares en Burkina Faso, Guinea, Malí, Myanmar y Sudán. Esto subraya la fragilidad de la democracia en regiones con instituciones débiles y alta polarización.
La sociedad civil: un faro de esperanza en tiempos oscuros
Los retrocesos más graves se observan en la erosión de los derechos de participación política: elecciones menos libres, restricciones a la reunión y a la libertad de expresión. Las elecciones en 25 países son menos justas, el derecho a reunirse se restringe en 32 y la libertad de expresión enfrenta mayores limitaciones en 39 naciones. Casi un tercio de los países encuestados registró el nivel más bajo de oportunidades de participación política en la historia del BTI, con sociedades casi cerradas en lugares como Egipto, Sudán, Afganistán e Irán.
Sin embargo, el BTI 2024 también ofrece un resquicio de esperanza: 28 democracias han logrado mantener procesos de participación política inclusivos. La República de Moldavia, bajo el liderazgo de la presidenta Maia Sandu, es un ejemplo notable. Además, la mitad de estas democracias han sostenido un alto nivel de participación durante dos décadas, incluyendo a Chile, Costa Rica y Uruguay en América Latina, así como a Chequia, Estonia, Corea del Sur y Taiwán. Países como Honduras, Kenia y Zambia lograron revertir tendencias negativas en elecciones recientes, y los nuevos gobiernos de Brasil y Polonia tienen la oportunidad de fortalecer sus instituciones democráticas.
En muchos de estos casos, la sociedad civil emerge como la última y más firme línea de defensa contra la autocratización. En Kenia y Zambia, su presión fue crucial para elecciones justas; en Polonia y Sri Lanka, movilizó a la ciudadanía por derechos civiles. El descontento ciudadano, incluso bajo regímenes represivos, sigue estallando, como se vio en las protestas contra la política de «cero COVID» en China o las manifestaciones en Irán.
El informe del BTI 2024 es una llamada de atención global. ¿Qué papel crucial puede y debe jugar la sociedad civil en Argentina y en toda América Latina para resistir estas tendencias autocráticas y fortalecer nuestras democracias?




