Política
Milei visita Israel y respalda a Netanyahu en medio de los cuestionamientos internacionales por el genocidio en Gaza
En momentos donde la cautela diplomática debería ser una virtud, el mandatario se alinea sin matices ni equilibrio.
En un contexto geopolítico cada vez más tenso, el presidente Javier Milei tiene previsto viajar a Israel luego de su paso por el Vaticano y Francia, en lo que constituye uno de los gestos diplomáticos más contundentes desde su llegada al poder. Su visita a Jerusalén será leída como un respaldo directo a Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, quien atraviesa fuertes cuestionamientos internacionales por el genocidio cometido en Gaza y una relación cada vez más tensa incluso con sectores de la propia derecha global.
La apuesta de Milei por Israel no es nueva: desde la campaña se declaró «sionista», prometió trasladar la embajada argentina a Jerusalén y cultivó una narrativa de afinidad espiritual y política con el Estado hebreo. Pero esta visita adquiere un peso especial por su temporalidad y por el aislamiento diplomático creciente de Netanyahu. Mientras la Unión Europea denuncia posibles crímenes de guerra y parte del Partido Republicano toma distancia, el presidente argentino se alinea sin matices ni equilibrio.

Esta decisión, lejos de ser un gesto aislado, forma parte de una geopolítica ideológica que combina relaciones preferenciales con Estados Unidos, Israel y la ultraderecha europea. Antes de su llegada a Jerusalén, Milei pasará por el Vaticano para reunirse con el Papa León XIV (Robert Prevost), donde se espera que intente construir un puente institucional con la Iglesia Católica y solicitar formalmente una visita papal a la Argentina. Luego participará en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos organizada por Emmanuel Macron, aunque su interés en la agenda climática sea casi nulo.
En su lógica diplomática, Milei premia lealtades ideológicas y descarta compromisos multilaterales, una estrategia que puede fortalecer su narrativa doméstica pero debilita la posición de Argentina en los foros internacionales. El viaje a Israel se inscribe en esa lógica: se privilegia el alineamiento simbólico con gobiernos afines, incluso si están bajo presión o aislamiento, antes que una política exterior de Estado, racional y basada en intereses estratégicos.
Mientras el mundo observa con horror los crímenes que el Estado de Israel perpetra en Gaza, la fragmentación del orden internacional y el debilitamiento del derecho internacional humanitario, Milei se instala en un eje que responde más a un relato dogmático que a una visión global equilibrada. Su visita a Israel no solo será vista como un gesto de amistad, sino también como una declaración de alineamiento incondicional, en momentos donde la cautela diplomática debería ser una virtud, no un signo de debilidad.
Fuente: NA



