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Neuquén

Hernán Brienza: «El peronismo va a resolver su crisis y se reencontrará con su liderazgo»

El escritor visita Neuquén para presentar su libro «Para qué sirvió el peronismo». Lo entrevistó Política Viral.

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Hernán Brienza es periodista, escritor e intelectual argentino con una destacada trayectoria en el análisis y la historia del peronismo. Reconocido por su participación en el programa “6, 7, 8” y por sus columnas en distintos medios, Brienza se ha consolidado como una de las voces más reflexivas en el ámbito de la política y la cultura argentina.

En su libro ¿Para qué sirvió el peronismo?” (Editorial Planeta), Brienza explora el impacto y la evolución de este movimiento en el pasado, el presente y el futuro de la Argentina, invitando a una profunda reflexión sobre su significado y su vigencia.

Fue docente de Política Nacional en Taller Escuela Agencia​ y de Fuentes de Información y Práctica Periodística en la Universidad de Palermo. ​ Dictó el Seminario de Historia del Pensamiento Nacional Argentino, en la facultad de Ciencia Política en la UBA y en la Facultad de Periodismo de La Plata.

El peronismo es un fenómeno que ha trascendido las coyunturas políticas y partidarias con sus símbolos.

Política Viral entrevistó al autor invitado a una charla en Neuquén en salón de AMUC por el Frente Grande, en la que analiza el estado actual del peronismo, los desafíos de la política moderna y la influencia de las nuevas generaciones en un contexto de cambios sociales y culturales.

—¿Por qué el título del libro, para qué sirvió el peronismo? Esa referencia como si fuera un fenómeno que quedó en el pasado.

La pregunta en pasado tiene varias respuestas. Una que es la más superficial, es la idea que el título en el pasado asombra mucho más que el título en presente. El título en presente hubiera sido un libro que podría leerse como un libro de militancia, de convencimiento o de intentar pensar las formas en que el peronismo da resultados a una sociedad determinada. En cambio, el pasado pone en cuestión la angustia, la pregunta de por qué el pasado. Y la segunda respuesta, creo que tiene que ver, está concatenada con esta primera. ¿Por qué en pasado? Que hay en ese pasado que nos problematiza el peronismo. Y nos hace preguntar si sigue sirviendo el peronismo o para qué debe servir en el futuro. Y al mismo tiempo habla de una posible crisis.

Una necesidad de revisión

La pregunta del pasado abre una posibilidad de crisis sobre el presente y creo que esa es un poco la intencionalidad del libro. Meterse de lleno con la crisis del peronismo respecto a sus valores, de sus prácticas, de sus formas, de sus decires, de su fenomenología. En ese sentido, es un libro que con esa pregunta en pasado nos invita a reflexionar, a pensar, a mirar sobre las potencialidades del peronismo hacia futuro, pero fundamentalmente de la necesidad de una revisión muy fuerte sobre el presente.

—Muchos te conocen del programa 6,7,8, y parece una época tan lejana. ¿Dónde quedaron esos debates y qué formatos?

 Antes que nada yo fui a 6, 7, 8 como invitado. Con lo cual me parece que es un formato que estaba en el marco de otros formatos que tenían que ver con los debates que intelectuales planteaban. Por ejemplo, en Carta Abierta, que fueron todos muy ironizados después; pero nadie se animó a pensar la sociedad y la política como se pensaba en aquel momento. Después de 6, 7, 8, no hubo un programa de televisión, quizás desiguales, donde se pudiera debatir política escuchando al otro y repensando la política e incluso la sociedad como lo hacía ese programa.

Hernán Brienza presentó su libro en una charla en Neuquén.

Creo que siempre se debate, pero creo que los debates en las redes son mini debates, donde es más importante el ingenio que el argumento. Donde es más relevante la ironía y el chiste, que la idea.  Pienso que esos formatos debilitan la posibilidad de debatir y de y de producir contenidos.

—¿Cómo te ha ido en las charlas con el libro?

En las charlas la verdad es que me fue muy bien. En Córdoba hemos tenido sala de 220 personas debatiendo y discutiendo el libro, en la presentación en la Casa de la Provincia de Buenos Aires, sesenta personas debatiendo, me parece que incluso tuvo mucha aceptación en un programa de televisión, y de streaming, donde sea. Han dado largas entrevistas para poder pensar y reflexionar sobre el libro y sobre el presente.

—¿Creés que hay una cultura de la cancelación de ciertas palabras? Por ejemplo, el mismo peronismo, más allá de que siempre fue un movimiento que estuvo en tensión con la clase media argentina, o de ese “medio pelo argentino”. Ahora aparece Mieli instalando “los zurdos”, el comunismo. ¿Viejos cuentos para un público que se renueva?

Yo creo que hay una cultura de cancelación para todo y que esa cultura de alguna manera somos responsables. Tiene que ver, como dice Bifo Berardi con una forma de pensar que está más vinculada a la trincherización del pensamiento. Es decir, a cavar trincheras que a la lógica del debate y del encuentro. Ese cavar trincheras tiene que ver con la autoafirmación narcisista del argumento de uno, y no de la posibilidad de discutir y debatir donde el disenso ofende, en vez de invitarnos a pensar.

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Cancelación y pensamiento binario

Yo creo que hay una cancelación que hace el progresismo. Hay una cancelación que hacen los sectores liberales. Y hay una cancelación que hace el peronismo. La política de la cancelación no es una sola, sino que una forma de relacionamiento y de debate que está vinculado al exceso de participación en las redes donde la posibilidad de acciones es binaria. Es estoy a favor o en contra, me gusta o no me gusta, y donde no hay posibilidad para lo sutil. Para la lógica de poder estar de acuerdo en algo, pero aportar otra cosa diferente. Creo que eso se ve automáticamente como una lógica contradictoria que daña mucho la posibilidad pensar. Esa forma de cancelar al otro es pre democrática.

Que también está en función de la lógica de amigo-enemigo y también está en función de qué manera nos relacionamos con el otro. Con el otro que piensa como nosotros, pero también con el otro que no piensa como nosotros y también, con el otro absoluto que es aquel que desea que uno desaparezca. Esa relación de otredad, en mayúscula, que es la última, le hace mucho daño a la democracia argentina.

 —¿Cómo seguir siendo peronista o profesar el peronismo en estos tiempos? Lectura poco profunda, redes sociales, influencers. ¿Dónde está el combustible que enciende la llama de ese peronismo?

El peronismo tiene futuro si hace lo que siempre hizo, que es esa tensión entre doctrina y pragmatismo. Esa tensión entre la identidad del pasado y los nuevos fenómenos. Si vuelve a discutir con esa sociedad que tiene otros deseos, otras escuchas. Que tiene otras interpretaciones, que visualiza cambios sociales que el peronismo tradicional y la retórica peronista no pueden alcanzar, no pueden contener, o seducir.

El peronismo tiene allí mucho para pensar, es mucho para decir, mucho para reflexionar. Pero fundamentalmente tiene que ver las formas de cómo mejorar las condiciones materiales de vida de los argentinos y a las argentinas. Porque eso es de alguna manera el gran termómetro del peronismo. Como digo en la pregunta sobre qué es el peronismo, eso no importa. Lo que importa es qué está haciendo.

Ese “estar siendo” de Rodolfo Kusch en la década de los setenta, que lo que plantea es una nueva forma existencialista y no esencialista del peronismo. Y ese existencialismo para mí se mide por los resultados, que están en función de si se mejoran las condiciones materiales y espirituales de vida de las mayorías en la Argentina. Me parece que ese es el gran desafío.

—¿Qué mensaje viene a traer Javier Milei, más allá de lo evidente del rumbo de la economía y la política? Macri decía “no vuelven más”. Ves un país post Milei y en ese caso, en qué lugar va a quedar pardo el peronismo.

Yo creo que lo que nos viene a traer Javier Milei es una ultramodernidad que está vinculada al tecnofeudalismo, al capitalismo de la información, al capitalismo de aplicaciones, como quieran llamarlo. Él es muy ultramoderno en ese sentido, pero que al mismo tiempo viene a la existencia del Estado Nación Argentino La pregunta es si los estados naciones desaparecen en el mundo o solamente desaparece el Estado Nación Argentino.

Y yo creo que Milei no es parte de una vanguardia mundial, sino que es un fenómeno que mezcla lo peor del liberalismo argentino, con lo más rancio del liberalismo argentino, con una doctrina vinculada al peor de los individualismos en términos teóricos y prácticos. En ese sentido, Milei viene a plantear una falta de historia, de historicidad, en la cual eh volvemos a al plano eh político, ideológico, previo a la construcción del estado nacional en la Argentina.

Por eso su Ley Bases, es una ley que juega con la idea de Alberdi de pensar cómo se construía en el Siglo XIX el estado nación argentino. Esa pregunta hoy en la Ley Bases lo que piensa es de qué manera se destruye ese estado de nación argentina, y se constituye un estado anarcocapitalista que no tiene bandera ni religión, ni tampoco un sentido de pertenencia ni de comunidad. Ante eso, creo que no solamente el peronismo debería repensarse, sino también tendría que repensarse todas las fuerzas que de alguna manera constituyen Estado Nación Argentino.

—Qué te pasa con las nuevas generaciones hijas de Néstor y Cristina, aquella de la Década Ganada. ¿En qué lugar están y qué aporte creés que están haciendo hoy a la política?

Las nuevas generaciones que se sumaron a la política en 2010 hoy son gente mayor que tiene alrededor de 35 o 45 años, con lo cual aquel enamoramiento de esa juventud, formó una generación. Pero gran parte de la generación joven de hoy en 2010 tenía 10 o 15 años. ¿No? Visualizaron al kirchnerismo como lo establecido, como lo ya dado. Contra aquello que debían rebelarse.

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Creo que ahí se entiende un poco ese esa vinculación con la ruptura del kirchnerismo, por parte de juventudes que encontraron en Milei un discurso rupturista de lo establecido. En algunos casos, esa generación del 2010 de la famosa generación 27 de octubre, se convirtieron en también en funcionarios tímidos, en pensadores o comunicadores que no cuestionaban su propia existencia. Creo que cuando uno no cuestiona, cuando repite, deja de pensar y deja de vivir, sobrevive. Si uno no cuestiona, sobrevive de alguna manera. Pienso que eso es lo que pasó en algunos sectores de aquellos jóvenes que se enamoraron ese 27 de octubre.

—Siempre se habla de “candidatos naturales” y se lo señala a Kicillof, pero hay una distancia con Cristina. ¿Ves algún tapado o cisne negro dentro del peronismo? ¿No lo fueron en su momento Menem o Kirchner?

 Yo creo que más allá de las internas y más allá de los nombres, el peronismo va a encontrar o reencontrar un liderazgo que le permita pensar las necesidades a futuro de una de nuevas generaciones y de una nueva situación económica, política, ideológica y social en la Argentina. Así como lo hizo el peronismo en el 46, lo hizo la izquierda peronista en 70, así como lo hizo el menemismo en los 90 y el kirchnerismo a principio de siglo, y siempre fueron tapados como lo denominas vos. Esos liderazgos surgen de las necesidades básicas y de los deseos de las mayorías. Habrá peronismo si la mayoría y el pueblo lo desea. Eso también es muy concreto respecto de cómo el peronismo puede resolver su crisis.

 

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