Neuquén
El patio trasero de Vaca Muerta
Centenario es una ciudad estancada y que quedó rehén de mezquindades de la política.
Cuántas veces se ha dicho que Vaca Muerta y la provincia de Neuquén son la nueva Dubai de la Argentina. Pero esa metáfora está lejos de dibujarse en la realidad. Es más bien una fantasía en el imaginario de Buenos Aires.
En la provincia de Neuquén hay ciudades que no avanzan. Que de alguna manera son un rejunte y el aglomerado de cientos de familias que llegan todo el tiempo en busca de una esperanza, que se disuelve con el paso de los meses.
Esa ciudad es Centenario, ubicada a 15 kilómetros al norte de Neuquén capital, el centro financiero de la industria del gas y petróleo. Centenario siempre se ha considerado el portal de ingreso a Vaca Muerta. Incluso en el apogeo del kirchnerismo, en 2015, desde Nación se señalaba que era la ciudad donde había 870 empleados de YPF. Pero hoy la realidad es distinta.

Durante años, Centenario luchó para lograr lotes con servicio, algo que no pudo lograr con el paso de las gestiones.
Centenario era una pueblo que en su momento olía a peras y manzanas, que fue la cuna de la producción frutícola y de pioneros, y ahora huele a desorden, retraso y al complejo lugar de ser la puerta de entrada del delito y droga a la provincia.
Centenario: ya no huele a peras y manzanas
Es el patio trasero de Vaca Muerta allí, donde crecen los robos, enfrentamientos entre bandas y los graves problemas que atraviesa Neuquén.
La ciudad se mira en el espejo de Neuquén capital, pero el reflejo que le devuelve la localidad del progreso y las luces, es tan opaco como el futuro que tiene por delante: en Centenario proliferan las tomas de tierras, las calles con pozos, las cloacas que se rebalsan y una tensión política histórica que pone de rehén a los gobiernos de turno.
Una ciudad a contramano de la política
La ciudad va a contramano de la música que se escucha en la provincia de Neuquén. Su intendente, Esteban Cimolai, ganó las últimas elecciones de 2023 por una alianza política que con el MPN, una facción de Mariano Mansilla (UNE) y parte de una izquierda progresista remozada de su antiguo gabinete, en la primera gestión de gobierno, en 2015 a 2019.
Vale decir que el ex intendente peronista Javier Bertoldi hizo una pésima elección, de lo contrario no hubiese salida tercero en los comicios del 16 de abril de 2023.

El intendente Esteban Cimolai llegó a la intendendencia de la mano del MPN y aliados. Y ahora tiene que halar el camino del encuentro con Rolando Figueroa.

Pero el actual jefe comunal parece rehén de fantasmas del pasado y está estancado en una localidad que mira de reojo a Vaca Muerta. Heredó un Municipio “quebrado” financieramente (dijo que había un pasivo de 1100 millones de pesos en diciembre de 2023), pero no radicó ninguna denuncia penal contra su antecesor.
Deudas, herencias y peleas
Heredó una obra inconclusa, como la de la Avenida Traful (debajo de un tendido de alta Tensión), que tuvo un costo millonario en la pandemia, que no se terminó y que quedó con una contaminación cloacal a cielo abierto. La Fiscalía de Ambientales tiene una causa abierta, pero el intendente no se muestra interesado en que el caso avance.
Cimolai hizo un comentario entre extraño e irónico respecto a lo que arrojó el censo poblacional 2022, donde recientemente se conocieron los resultados sociales por localidad. Arrojó muchos menos población de lo que se esperaba.
Un extraño censo: «Ni vecinos me dejaron»
Oficialmente, se dio a conocer que la ciudad tiene 47.821 habitantes, pero en Wikipedia (Google) alguien cambió la población de la localidad y figura con 87.890 habitantes. En 2010 el censo había arrojado 34.421 habitantes. En ese momento, el ex intendente Bertoldi también se había quejado de los números, ya que proyectaba unos 50 mil.
“Ni vecinos me dejaron (en referencia a la herencia recibida), pero bueno, veíamos, hacíamos un análisis con todo el equipo técnico que nos estaba fortaleciendo nuestro plan estratégico y son datos que sirven”, dijo Cimolai.
El intendente está en una encrucijada de haber ganado sin el apoyo del gobernador Rolando Figueroa, ya que jugaba para el equipo de Marcos Koopmann y los antiguos patriarcas de Centenario, la familia Bertoldi, están acomodados en las estructuras del gobierno provincial.
El dilema con la familia Bertoldi
Una de ellas es la diputada por Unión por la Patria (¿existe aún esa idea en Neuquén?) Tanya Bertoldi, quien está a cargo de la UPEFE, un organismo provincial encargado de gestionar los fondos externos, que en la gestión de Javier Milei habrá muchos, por el recorte de transferencias para la obra pública.
Es un tema público y no secreto que ente Cimolai y la familia Bertoldi hay una ruptura, tanto política como personal, y que Figueroa quiere a las dos facciones en la misma bola (y foto) para sumar a su intento reelecionista en 2027.
Será algo complejo, porque la diputada peronista también tiene aspiraciones de volver a su pueblo, que en las elecciones de 2021 le regaló el cuarto cómodo lugar en votos para el Congreso Nacional.



