Neuquén
La fortaleza de Vaca Muerta: ¿Resiste la motosierra y la licuadora?
Javier Martínez analiza el «fuerte» Vaca Muerta como dique de contención de la debacle económica propiciada por Milei.
Vaca Muerta funciona como dique de contención, como un “Fuerte”, contra la andanada del Ejecutivo nacional contra la industria argentina toda, contra las provincias y sus recursos, contra el ajuste extraordinariamente drástico (de hecho, inédito) sobre las partidas del gasto público del presupuesto nacional. En rigor: un “fuerte” contra la crisis económica de la Nación toda (productiva, de precios, de ingresos, …). Ahora bien: ¿alcanza?
El Fuerte “Vaca Muerta” subsiste, casi impermeable, a los avatares de la recesión económica con inflación que se sufre a nivel nacional. Es que el sector Oil & Gas experimenta un crecimiento que tracciona a otras industrias que le sirven y, hasta el momento, está pudiendo más. Industrias tales como la metalmecánica, la metalurgia, la química, la construcción, la mobiliaria, pasando por muchas otras hasta, incluso, la turística en torno al “Fuerte”.
Mientras tanto, tal como se señalara en la nota del Domingo 24 de Marzo pasado, las “(…) ventas minoristas pyme y la industria pyme en sí, cayeron un 25,5 % y un 9,9 % anual, respectivamente, en Febrero, según la CAME. La industria pyme cae por tercer mes consecutivo, aunque a menor ritmo, debido a que el impacto inmediato de la devaluación se verificó en Diciembre 2023 y Enero 2024 (27 % y 30 %, respectivamente), y en el acumulado del año la actividad cae 21,7 %”.
Los últimos datos del INDEC, de Enero de 2024, arrojaron una caída de la actividad económica del 4,30 % y hubo distintos sectores donde la contracción llegó a los dos dígitos como en la construcción (- 16,90 %), la pesca (- 13,50 %), y la industria manufacturera (- 12,60 %). De los rubros relevados que presentaron un comportamiento alcista (cinco dieciséis), sólo dos de ellos crecieron por encima del 2 %: la actividad agrícola-ganadera (11,10 %) y la explotación de minas y canteras (5,20 %).
A principios de marzo, sin embargo, la BCR (Bolsa de Comercio de Rosario), en su estimación del valor agregado bruto de las veintitrés provincias y la CABA (realizada sobre datos del Ministerio de Economía de la Nación y de la CEPAL -Comisión Económica para América Latina y el Caribe-), dio cuenta del crecimiento del 57 % de la economía de Neuquén en el período 2011-2022, frente al 1,8 % a nivel nacional para el mismo período, convirtiéndose en la quinta economía provincial. Neuquén, hoy, representa el 3,5 % del PBI (producto bruto interno) de Argentina, solo detrás de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, siendo la cuarta provincia exportadora detrás de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Y cerca de la mitad del superávit comercial acumulado del primer bimestre 2024 (enero febrero 2024) se correspondió con el rubro energía: USD 971 millones (USD 705 millones, ventas de crudo).
Evolución de PBI/PBG de Nación y provincias
(en base 2004, sobre MECON y CEPAL)

Evolución de PBI/PBG de Nación y provincias.
Semejante crecimiento, sensiblemente distante el promedio nacional, se debe (principalmente) a Vaca Muerta que, en dicho período más que duplicó la extracción de hidrocarburos en Neuquén.
De hecho, la industria, hacia adentro de la misma, observa rendimientos muy dispares ya que todas las cuencas petroleras del país se muestran declinando. En enero de 2024 (vs. enero de 2023), se registra caída de la producción de crudo de las cuencas Austral, Cuyana, del Golfo San Jorge y de Noroeste, del orden de los 5,60 %, 6,10%, 2 % y 24,40 %, respectivamente, mientras que Vaca Muerta creció un 15,40 % (también contra enero del 2023), que se explica por una producción de petróleo “convencional” cayendo un 1 % contra enero de 2023, pero una de “no convencional” que se expandió en un 21,40 %.
La producción gasífera también creció, un 5,10 %, enero vs. enero. En febrero, del 100% de la producción de petróleo en la provincia de Neuquén, la de “no convencional” representó el 93 %. Y, respecto del gas, el “no convencional”, el 86 %. Dato de color: desde marzo del 2021, aun saliendo de la pandemia, empezó a normalizarse el ritmo de actividad a tasas de crecimiento promedio del 16 % en 2021, el 13 % en 2022 y el 7 % en 2023.
La fortaleza del Fuerte “Vaca Muerta” (valga la redundancia) radica en la tracción que ejerce en relación a las pymes industriales que la proveen, y sobre el comercio y demás industrias no relacionadas directamente con “el Fuerte” sino, en forma indirecta, a través del ingreso de los hogares del factor trabajo (salarios). Tanto de quienes prestan tareas directa o indirectamente en la cuenca, como de quienes lo hacen en comercios, turismo, y toda otra actividad que “orbita en las cercanías” del fenómeno económico productivo.
Hoy, el principal ralentizador de una expansión aún mayor, es la incertidumbre respecto del acceso a bienes importados, su financiamiento, y los plazos de cobro de los trabajos, atento a los guarismos inflacionarios prevalentes.
El informe de la BCR citado, arroja otras informaciones más que interesantes, aun a pesar de no resultar directamente relevantes para explicar el fenómeno del Fuerte “Vaca Muerta”.
Del 47 % de producto en que se expandió la economía argentina entre 2004 y 2022, el 93,62 % de esa expansión (un 44%) se produjo entre 2004 y 2011. La cuenta es sencilla: 44 (de 2011 vs. 2004) divido 47 (de 2022 vs. 2004), multiplicado por 100.
“Todo muy lindo”, pero volvamos a “(…) ventas minoristas pyme y la industria pyme en sí, cayeron un 25,5 % y un 9,9 % anual, respectivamente, en febrero, según la CAME. La industria pyme cae por tercer mes consecutivo, aunque a menor ritmo, debido a que el impacto inmediato de la devaluación se verificó en diciembre 2023 y enero 2024 (27 % y 30 %, respectivamente), y en el acumulado del año la actividad cae 21,7 %”. Y agregarle que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC volvió a caer, principalmente empujado por la disparada de precios de los últimos meses, que “licuaron” los ingresos al quedar rezagados frente a la suba de precios, obligando a los hogares a recortar y modificar consumo.
Ya en marzo, aún con la baja en las tasas de interés (que debería favorecer el consumo -consumo a plazos-), las compras con tarjeta de crédito registraron un incremento de apenas 5,10 % mensual (poco más de $ 6,5 millones), según un informe de First Capital Group, sensiblemente por debajo de la inflación proyectada para el mes por las consultoras económicas a priori más robustas (de entre 10 % y el 13 %).
La CAME misma se expresó: “Los comercios están atravesando meses delicados, con pocas ventas y subas de costos. Especialmente en marzo fue notorio el incremento en los montos de los servicios públicos. Aquellos locales más intensivos en el uso de energía, por ejemplo, como alimentos y bebidas, vieron saltar las cifras en sus boletas de luz. A su vez, las familias vienen cuidando fuertemente sus gastos incluso cuando hay opciones de pagos con tarjetas o en cuotas. Hay incertidumbre sobre cuánto durará la recesión y por eso prevalece la precaución al momento de comprar”.
En la nota “Es el consumo…”, del pasado 26 de Julio de 2022, quien escribe la presente sostenía que “El motor del consumo privado -de su consumo- es, por excelencia, el salario de los/as trabajadores/as registrados/as» y que “los cambios en los precios (…) definen distintas cuantías de inversión privada, consumo, gasto público y exportaciones netas y, así, mayor o menor ‘crecimiento’ de la economía”.
Se decían más cosas en aquella nota, pero se la trae a cuenta para abordar la incógnita: ¿Alcanza Vaca Muerta, como “fuerte” contra la crisis económica de la Nación toda (productiva, de precios, de ingresos, …)?
Al parecer, funciona dentro del “microclima” creado alrededor del “fuerte”. Pero el “fuerte” se encuentra enclavado en una provincia y, sobre todo, en una Nación. Intercambia con estos. Interactúa con estos. Es, lo que se llama, un “sistema abierto”, y no un “sistema cerrado”, el cual no intercambia “ni materia ni información con su medio ambiente”.
Ya sea directa o indirectamente, “filtran” (y “filtrarán”) en el “Fuerte Vaca Muerta”, las derivaciones de las políticas de precios, ingresos y gasto, desde el “brazo” de política fiscal de la famosa “macro”, y desde el “brazo” de la política monetaria del Gobierno central (digresión: toda política económica consta de 2 –dos- grandes componentes: la política fiscal y la política monetaria).
Porque, desde la política fiscal, el gasto del Estado detrayéndose a niveles superiores a los exigidos por el propio FMI (Fondo Monetario Internacional) se traduce, principalmente, en menor obra pública, jubilaciones y pensiones planchadas “licuadas”, y retiro de subsidios a las tarifas de servicios. ¿Va a ser costo del sector privado la obra que, por “corrimiento” del Estado, resulte necesaria para continuar las explotaciones? No está mal escrito: explotaciones, con “t”, ya que los trabajadores deben viajar y llegar a tiempo a sus trabajos. Sea en los propios yacimientos, como en las empresas proveedoras de estos, así como los propios comerciantes, que proveen bienes y servicios que los trabajadores y las comunidades necesitan para su cotidiano.
¿Cuánto más se va a resentir el consumo dado el deterioro de jubilaciones y pensiones de quienes viven en la cuenca? ¿Cuánto más se va a resentir el consumo por el menor ingreso disponible con el que cuenten los hogares en estos mismos días, en que el Estado se retira de la regulación de las tarifas de todos los servicios públicos: gas, energía eléctrica, provisión de agua potable y transporte?
La inflación del mes de Marzo vuelve a ser de 2 (dos) dígitos. Y, aun cuando resulte menor de la operada en enero y febrero del presente 2024, el IPC (INDEC) de abril ya deberá reflejar el impacto de la liberación de precios de servicios públicos, de servicios privados: prepagas, intereses y demás costos financieros de la banca, telefonía, televisión “por cable”, cuotas de colegios privados, combustibles, etc.
¿Podrán, todos los trabajadores directos e indirectos de la Cuenca Neuquina, recomponer sus ingresos al mismo ritmo, mediante la negociación colectiva de empresas y representaciones sindicales?
Las PyMEs que prestan servicio o proveen de bienes a las empresas que exploran y/o explotan Vaca Muerta (o a los proveedores de éstas): ¿Podrán trasladar el 100% de estos mayores costos a sus precios de venta? ¿Deberán acotar márgenes de ganancia? ¿Podrán competir con una economía “de mercados libres”, donde quizá se pueda importar algo (o mucho, o todo) de aquello que ellas producen?
Y, por el lado monetario: ¿Con qué tipo de cambio sostenerla? ¿Cuál se convalidará para exportar? ¿Cuál se convalidará para importar? ¿Cómo “juega” la escasez de dólares crónica argentina, con los vencimientos del préstamo con el FMI, demás organismos multilaterales de crédito, o con la deuda en “moneda dura” (dólar) del sector privado (sea financiera o con origen en importaciones impagas)? ¿Y con la devolución del “swap” con China, el cual se discontinúa luego del rechazo, por parte del Ejecutivo nacional, de incorporar a la Argentina a los BRICS desde el primero de enero pasado?
La incógnita respecto de si alcanza o alcanzará el “Fuerte Vaca Muerta” se puede reformular de la siguiente manera:
¿Por cuánto tiempo “Vaca Muerta” puede seguir siendo el “Fuerte Vaca Muerta” con una política económica que marcha en sentido opuesto? Cabe una pregunta más: ¿A quiénes guarecerá ese «fuerte»?




