boca de pozo
Récord de morosidad en la industria: casi la mitad de las empresas no pudo pagar al menos una obligación en julio
Es el nivel más alto desde que hay registros.
Casi la mitad de las empresas industriales argentinas llegó a julio sin poder cumplir al menos uno de sus compromisos de pago. El dato surge de la Encuesta de Indicadores Industriales y Expectativas del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), realizada sobre más de 600 firmas: el 47,6% reportó dificultades para afrontar en su totalidad salarios, pagos a proveedores, compromisos financieros, servicios públicos o impuestos. El porcentaje de empresas con atrasos en todos esos rubros al mismo tiempo llegó a 9,2%, el más alto desde que hay registros y más del doble del promedio histórico de 4%.

«Las mayores dificultades se dieron en el pago de impuestos y proveedores, lo que sugiere que las restricciones de liquidez se están trasladando hacia el financiamiento impositivo y comercial», precisó la UIA. Los números son consistentes con el deterioro del crédito al sector: la tasa de irregularidad de las empresas industriales pasó del 0,7% en diciembre de 2024 al 3,8% en junio de 2026, una suba de más de cinco veces en año y medio.
Para sostenerse, las empresas afectadas recurrieron al endeudamiento: el 56,2% tomó financiamiento de corto plazo o aumentó su exposición crediticia, y el 53,2% enfrentó mayores intereses y costos financieros. Los márgenes se achican en un contexto donde el crédito productivo prácticamente se detuvo: entre julio de 2025 y mayo de 2026, el financiamiento al sector apenas avanzó un 0,2% real, luego de haber crecido más de 100% en términos reales en el período previo.
Demanda caída, costos en alza e importaciones
El principal problema que señalan los industriales es la debilidad del mercado interno. El 49,7% de los encuestados reportó una caída en su facturación en julio, la segunda cifra más alta de los últimos nueve relevamientos. La situación es peor entre las pymes: las caídas en ventas alcanzaron al 54,8% de los establecimientos micro y pequeños, y la baja en producción afectó al 47,8%.
El segundo factor de preocupación es el aumento de costos, con el encarecimiento de la energía como elemento de peso en julio, asociado al conflicto en Medio Oriente. El tercer lugar lo ocupa la competencia de productos importados: seis de cada diez empresas afirman que la competencia desleal tiene un impacto alto o muy alto en su actividad. Los rubros más golpeados por esta vía son textil e indumentaria, metales comunes, papel, cartón y madera, además de autopartes y caucho y plástico. La situación más frecuente que denuncian es la fijación de precios artificialmente bajos.
En ese marco, casi dos tercios de las empresas operó por debajo de su capacidad óptima en julio. Y el horizonte no mejora: ocho de cada diez compañías no esperan alcanzar ese nivel en el próximo año.
El empleo en el centro
El deterioro financiero se proyecta sobre el empleo. Solo el 16,9% de las empresas proyecta incrementar su plantilla en los próximos doce meses, mientras que el 27,5% prevé reducir su nómina. El dato se enmarca en una industria que, según cifras de la propia UIA, acumula una caída del 2% en los primeros siete meses del año y 90.000 empleos perdidos respecto a los niveles previos.






