boca de pozo
José Pino Russo: «El MPN está al horno, tenemos el futuro hipotecado»
El histórico dirigente repasó su historia personal, analizó la transformación del Movimiento Popular Neuquino y advirtió sobre el rumbo político de la provincia. También cuestionó el funcionamiento interno del partido y planteó interrogantes sobre el futuro de Vaca Muerta.
La actualidad del Movimiento Popular Neuquino, la pérdida de identidad partidaria y el futuro económico de la provincia fueron algunos de los ejes más fuertes que dejó la entrevista de José Pino Russo en Gente de Bien, el programa del canal En Loop. El histórico dirigente, que atravesó distintas etapas del partido desde la militancia hasta la función pública, sostuvo que el MPN atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia y advirtió que Neuquén necesita volver a discutir ideas antes que estrategias electorales.
Durante una charla que comenzó con un repaso por su vida y terminó con un fuerte análisis político, Russo cuestionó la forma en que evolucionó la dirigencia neuquina en las últimas décadas, habló del funcionamiento interno del MPN y aseguró que la provincia debe empezar a pensar qué ocurrirá cuando el auge de Vaca Muerta deje de ser el principal motor económico.
De inmigrante a dirigente político
Russo recordó que llegó a Neuquén cuando apenas tenía dos años, luego de que su familia emigrara desde Italia tras la Segunda Guerra Mundial. Contó que su padre había sido prisionero de guerra y permaneció en un campo de concentración antes de emprender una travesía de más de 1.200 kilómetros para reencontrarse con su familia.
Su infancia estuvo marcada por el trabajo desde muy temprano. Relató que comenzó a ayudar a su padre repartiendo diarios cuando apenas tenía seis años y que siempre sintió una fuerte inclinación por el mundo empresarial. Incluso aseguró que a los 14 años ya había formado su primera empresa.
Aunque finalmente eligió la medicina, reconoció que no fue una vocación inicial. Según contó, fue su esposa quien terminó impulsándolo a seguir esa carrera. También recordó que sus primeros años universitarios estuvieron lejos de ser brillantes y que recién cambió su manera de ver la profesión cuando comenzó a trabajar en una villa, experiencia que modificó su mirada sobre la realidad social.
La transformación del MPN
En el tramo político de la entrevista, Russo hizo un recorrido por distintas etapas del Movimiento Popular Neuquino y recordó el nacimiento del MAPO, la corriente interna que surgió durante el gobierno de Felipe Sapag.
Sobre el histórico gobernador tuvo palabras de reconocimiento por su capacidad política y su visión estratégica, aunque aclaró que el funcionamiento partidario cambió profundamente con el paso del tiempo.
«De un gobierno de dirigentes se pasó a un gobierno de militantes», sostuvo, antes de agregar que con los años «los dirigentes se deshumanizaron». En ese sentido, cuestionó la forma en que hoy se construye la política y aseguró que muchas decisiones se toman más en función de estudios de opinión que del contacto cotidiano con la sociedad.
Incluso recordó una conversación que mantuvo con Omar Gutiérrez, a quien le aconsejó que la política no podía hacerse «desde los helicópteros». Para Russo, actualmente predominan estrategias orientadas a perfiles específicos del electorado y se perdió el vínculo directo con la ciudadanía.
También defendió la posibilidad de que un gobernador pueda ser reelegido indefinidamente si así lo decide la población, aunque aclaró que el verdadero problema pasa por la falta de debate político.
«Se acabó la discusión con la gente. No hay autocrítica», afirmó durante la entrevista.
«No hay líneas internas y el futuro preocupa»
Uno de los cuestionamientos más fuertes estuvo dirigido al funcionamiento interno del MPN. Russo sostuvo que actualmente no existen verdaderas líneas internas dentro del partido y aseguró que cualquier intento de construir espacios alternativos termina limitado por la estructura de conducción.
«No somos una interna, somos una corriente de opinión», explicó al referirse al espacio que integra, antes de remarcar que «quien tiene la manija siempre termina ganando». También recordó su participación en la Convención partidaria de 2016, donde cuestionó que el gobernador presidiera la comisión encargada de discutir aspectos institucionales del partido. Para el dirigente, el problema va mucho más allá de una cuestión organizativa. A su entender, el concepto histórico de neuquinidad perdió parte de su contenido.
«La neuquinidad se construyó a partir del MPN», señaló. Sin embargo, consideró que hoy ese término debe asociarse al futuro de la provincia y no únicamente a su pasado político.
Fue en ese contexto donde dejó una de las frases más contundentes de toda la entrevista: «El MPN está al horno, tenemos el futuro hipotecado».
Russo vinculó esa situación con lo que definió como un exceso de pragmatismo en la política y sostuvo que muchas decisiones terminaron subordinadas a intereses coyunturales. «A mí me preocupa que nos quedemos huérfanos de ideas», resumió.
Sobre el cierre dejó otra advertencia que apuntó directamente al principal motor económico de la provincia. Según su análisis, Neuquén debe empezar a pensar desde ahora qué ocurrirá cuando Vaca Muerta deje de ocupar el lugar central que tiene hoy.
«En treinta años vamos a tener el mismo problema que tuvo Cutral Co. La pregunta es de qué va a vivir Neuquén», concluyó.





