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El caso Nexperia revela la brecha entre Europa y China en tecnología
En otoño de 2025, Vincent Karremans , ministro holandés de Asuntos Económicos, invocó una ley dormida desde hace más de setenta años para tomar control…
En otoño de 2025, Vincent Karremans, ministro holandés de Asuntos Económicos, invocó una ley dormida desde hace más de setenta años para tomar control supervisorio de Nexperia, una empresa fabricante de chips con sede en Nijmegen. La medida paralizó casi instantáneamente las líneas de producción de Volkswagen y desató un conflicto comercial con Beijing que expuso una verdad incómoda: el control europeo sobre sus industrias estratégicas es mucho más frágil de lo que admite públicamente. Según Karremans, la crisis fue «una llamada de atención para Europa y Occidente».

Nexperia fabrica lo que la industria llama despectivamente «chips heredados»: mosfets, diodos y otros componentes simples producidos en volúmenes enormes. No son los procesadores de vanguardia de TSMC o Samsung, pero la empresa controla cerca del diez por ciento del mercado global en este segmento y hasta el cuarenta por ciento en algunos nichos. Aproximadamente el sesenta por ciento de sus ventas van al sector automotriz, donde sus chips controlan desde faros y airbags hasta sistemas de ABS, inyección de combustible y dirección asistida electrónica. Un informe lo resumió sin rodeos: sin Nexperia, un auto no puede salir de la fábrica.
La reputación poco glamorosa de estos componentes oculta otra dimensión crítica. Precisamente porque son robustos y ampliamente disponibles, aparecen también en equipamiento militar. Benedetta Girardi, analista del Centro de Estudios Estratégicos de La Haya, señala que sistemas de armas más antiguos siguen dependiendo de chips más antiguos. La disputa sobre Nexperia no es entonces solo un conflicto comercial entre un fabricante y un gobierno: es un pulso sobre quién controla realmente la base industrial europea en sectores que tocan tanto la economía civil como la defensa.
La empresa tiene su origen en la división de semiconductores de Philips, que fue escindida como NXP en 2006. NXP a su vez desinvirtió Nexperia en 2017. La respuesta furiosa de China ante la intervención holandesa revela el verdadero terreno de disputa: no se trata de tecnología de punta, sino del acceso a componentes críticos que hacen funcionar la industria europea desde adentro. La crisis de otoño de 2025 mostró que cuando esos eslabones se quiebran, toda la cadena se detiene en cuestión de días.





