boca de pozo
El PJ es un paparazzi en Neuquén
El peronismo neuquino discute quién es más puro, no cómo volver a ganar una elección.
Una reunión grabada donde no se ven las caras. DNI que nadie puede ver. Un participante que nunca aparece en pantalla. Un acta firmada por seis de los diez que dicen haber estado. Así la Justicia electoral describió el pasado lunes la sesión con la que el Consejo Provincial del PJ suspendió a su presidente y eligió un reemplazante. Pero esa decisión quedó sin efecto.
Esta es la batalla por quién tiene el control del partido, entre el sector del suspendido José Asaad con Lucas Riquelme a la cabeza y Anahí Valdez.
La escena resume el momento del peronismo neuquino. Expulsiones, fallos, actas impugnadas y acusaciones cruzadas. Un partido que vive en la tapa de la revista, pero nunca por una propuesta. Peronismo paparazzi.
Capítulo uno: la purga
Todo empezó el 17 de mayo de 2025, en el Congreso partidario de Zapala. Por 32 votos a cero, el PJ decidió expulsar a quienes en 2023 fueron candidatos por otras fuerzas, en su mayoría dirigentes que se sumaron al frente que llevó a Rolando Figueroa a la gobernación.
La herramienta fue el artículo 28 de la Carta Orgánica: quien sea candidato de otro partido sin autorización del Congreso Provincial «perderá automáticamente su condición de afiliado». La entonces apoderada, María Belén de los Santos, llevó los listados al Juzgado Federal N° 1 de Neuquén.

José «El turco» Aaaad y Lucas Riquelme.

La jueza Carolina Pandolfi rechazó el pedido. La Cámara Nacional Electoral lo revocó el 5 de marzo de 2026. Pero las bajas no se aplicaron a tiempo, y diez días después hubo interna.
Capítulo dos: el que estaba en la lista negra llegó a presidente
El 15 de marzo, José «Turco» Asaad, intendente de Vista Alegre, le ganó la interna a Juan Domingo «Chule» Linares y se quedó con la presidencia del PJ. Anahí Valdez quedó como vicepresidenta primera y Lucas Riquelme, como vicepresidente segundo. Detalle: Asaad figuraba entre los apuntados por las expulsiones.
Ya al frente del partido, instruyó a la nueva apoderada, Mariana Tranamil, a retirar el pedido. Pandolfi lo aceptó el 18 de mayo. Linares lo acusó de ser «juez y parte». Valdez habló de un «atropello institucional grave».
Capítulo tres: el reto de la Cámara
El 28 de septiembre llegó el golpe. Los camaristas Santiago Corcuera y Daniel Bejas revocaron la decisión de Pandolfi y calificaron como un «inadmisible desconocimiento» de su autoridad el hecho de que la jueza no cumpliera lo ya resuelto en la misma causa.
Fueron más lejos. Señalaron que la jueza aceptó decisiones de quienes «invocaron ser autoridades» del partido sin verificar que estuvieran facultadas.

Parte del PJ parrilista en el Cosejo Provincial junto a Anahí Valdez se reunieron afuera del local del PJ porque no tienen la llave del local.
Para entonces, Pandolfi ya no estaba. Renunció por el Decreto 664/2026 y dejó el cargo el 1 de septiembre, después de 22 años. Su lugar lo ocupa como subrogante Gustavo Villanueva, titular del Juzgado Federal N° 2, que mandó cumplir el fallo sin demora.
Capítulo cuatro: los 44 expulsados
El sistema de la Justicia electoral registra hoy, con fecha 2 de octubre, la baja de 44 afiliados del PJ bajo la figura de «expulsión del partido». La aplicación está a cargo de la Secretaría Electoral que encabeza Leonardo Zaglio.
Picún Leufú es la localidad más golpeada, con 11 bajas. Le siguen Neuquén capital, Vista Alegre y Centenario, y una decena de localidades del interior. En Vista Alegre, además de Asaad, figura Sandra Hernández, presidenta del Concejo Deliberante.
También figuran ente los expulsados Marcelo Zúñiga del Movimiento Evita y subsecretario de Producción, y Ana Servidio, actual secretaria de Vivienda y Hábitat del gobierno de Neuquén.
Y sí, el presidente del partido quedó afuera del partido. Resta saber si la baja quedará firme o si será apelada.
Capítulo cinco: veinte minutos y un caballo de Troya
Mientras tanto, Asaad enfrenta una denuncia por violencia de género. Está en etapa de investigación, sin formulación de cargos, y él la rechaza: dice que contiene hechos «falsos, tergiversados o directamente inexistentes». La definirá la Justicia, no el partido.
Por esa denuncia, el 24 de septiembre se reunió el Consejo Provincial. Fueron veinte minutos. Siete consejeros en la sede de calle Roca y tres por remoto. Suspendieron a Asaad y giraron el caso al Tribunal de Disciplina.
Después designaron a Riquelme como presidente a cargo y saltearon a Valdez. El acta habló de su «postura manifiesta con el sector minoritario». Riquelme fue más gráfico: «No estamos para que nos metan un caballo de Troya y se adjudiquen la representación provincial».
Valdez impugnó todo al día siguiente. Planteó falta de quórum, fallas en la modalidad virtual y que la corrieron «por el hecho de ser mujer». Invocó el antecedente de 2025, cuando ante la renuncia de Darío Martínez asumió la vicepresidenta primera, María Elena Paladino.
Capítulo seis: el acta sin caras
El lunes 5 de octubre, el juzgado revisó la grabación a la luz de la Acordada 51/2020 de la Cámara Nacional Electoral, que regula las reuniones partidarias a distancia. Dijo que no se puede acreditar quiénes participaron, no se puede comprobar el quórum y el acta tiene solo seis firmas.
Lo decidido «carece de validez para el tribunal». Ni la suspensión de Asaad ni la designación de Riquelme tienen reconocimiento judicial.
La miopía del partido chico
Más allá de los expedientes, la secuencia muestra una forma de hacer política. El peronismo neuquino gasta su energía en decidir quién es más puro, quién traicionó primero y a quién hay que echar.
Los partidos que discuten poder no hacen eso. El MPN atravesó rupturas profundas y nunca echó a Jorge Sobisch ni a Rolando Figueroa. Entendió que un dirigente vale por lo que acumula. Expulsar al que crece afuera, en lugar de preguntarse por qué se fue, es la lógica del partido chico.
A poco más de un año de 2027, el PJ no muestra una candidatura que aspire a pelear la gobernación. La discusión se achica: candidaturas testimoniales para asegurar un lugar más abajo en la lista, cargos partidarios como moneda de negociación y consignas nacionales para las redes, desconectadas de la vida cotidiana de los neuquinos.
El último que cierre la puerta
Si la lógica sigue, quedarán los puros. Los del carnet impecable, los que nunca jugaron en otra lista. Una minoría cómoda y sin chances de alternancia.
Mientras el oficialismo provincial ordena su tropa y suma a los que el peronismo expulsa, el PJ se mira en el espejo de su interna. Y en la tapa de la revista, otra vez, el mismo título: más preocupado por echar que por construir.







