boca de pozo
La guerra que le sirve a Neuquén
El conflicto entre Israel e Irán trajo alivio a las cuentas provinciales y a Vaca Muerta.
En Medio Oriente vuelan misiles, pero en Casa de Gobierno de Neuquén se escucha un suspiro de alivio, por lo bajo. El repunte del precio petróleo Brent -disparado por el conflicto entre Israel e Irán- trajo un salvavidas inesperado para la economía provincial y, de paso, para la gestión de Rolando Figueroa, que venía con un freno de mano, más allá del discurso de la austerirdad, por la caída en las regalías.
La ecuación es simple y directa: si el Brent, que es el petróleo de referencia de Vaca Muerta baja, a Neuquén se le achica el bolsillo. Si sube, hay bastante aire. Y en este caso, lo que es una tormenta internacional terminó siendo -al menos por ahora- una bendición para las arcas de la provincia.
El dato que explica todo es que 41 % del presupuesto son regalías. En mayo, según los datos oficiales del Ministerio de Economía, Neuquén recaudó 152.778 millones de pesos por regalías y canon (de los cuales 118.165 millones fueron por petróleo), en un total de ingresos de 375.894 millones de pesos.

El gobernador Rolando Figueroa sostuvo que Vaca muerta tiene 20 años de aprovechamiento.
Eso significa que 4 de cada 10 pesos que ingresan al Estado neuquino provienen directamente del negocio hidrocarburífero. En criollo, esto dice que si el Brent estornuda, Neuquén se engripa.
El Brent casi en 80 dólares
Y eso fue exactamente lo que pasó durante el primer semestre. Desde enero hasta mediados de junio, el barril de Brent cayó casi 15 dólares. En enero cotizaba cerca de 79,27 dólares, y a fines de mayo había tocado un piso de 64 dólares. Una pendiente que asustó a más de uno en el equipo económico del gobernador.
La caída arrastró las regalías reales: según los mismos informes, el rubro “regalías + canon” tuvo una variación real interanual negativa del 13,7 %. Y en el caso del petróleo, la merma fue del 11,1 %. Solo el gas cayó más fuerte aún, con una baja real del 20,3 %.
Figueroa respiró con la guerra
Pero en política, como en los mercados, lo inesperado puede cambiar todo. Y el 13 de junio, cuando Israel bombardeó objetivos iraníes en respuesta a una amenaza latente armamento nuclear. El Brent se disparó en apenas unas horas. En días subió hasta los 76,87 dólares y volvió a coquetear con los 77, un repunte que no se veía desde febrero.
Eso fue suficiente para que en los pasillos de la Casa de Gobierno se relajaran algunas cejas fruncidas. Porque la mejora, aunque precaria, significa más fondos automáticos en el corto plazo. Y eso, en un contexto de caída del consumo, recesión y retracción de la coparticipación, vale oro.
Más allá del cinismo de la geopolítica que beneficia a Neuquén, lo cierto es que Figueroa, que ya había tenido que revisar gastos, y ajustar el cinturón del Estado, encuentra ahora algo de margen. Puede volver a mirar la planilla con mejores proyecciones y dejar de pensar -por ahora- en tocar temas sensibles del Estado. Se repite el tema de los «gastos innecesarios de la política», y la Tolerancia Cero, pero es más bien no hace a números, sino a estrategia electoral.
Claro que no todo es fiesta. La suba del Brent está sostenida en un conflicto internacional que podría escalar… o calmarse mañana (poco probable). Si la tensión baja, el precio también. Y si eso ocurre, Neuquén volverá al escenario. Además, el crecimiento no depende de una política local, sino de variables externas, completamente fuera del control provincial.
En este contexto, el gobierno de Figueroa no está cosechando frutos de una estrategia propia, sino apenas tomando lo que la coyuntura internacional le tira por la ventana. Por eso, si hay algo que saben en el Ministerio de Economía es que esta tregua de los mercados es frágil.
Respiro, no salvación
El conflicto en Medio Oriente trajo un respiro a la provincia más petrolera del país. Y Figueroa, que venía aguantando el chaparrón, aprovecha para sacar la cabeza del agua.
Pero este viento de cola es volátil como el mercado del crudo. Si el Brent vuelve a caer, Neuquén sentirá otra vez el rigor. Pero por ahora el gobernador disfruta del milagro geopolítico que le da aire para seguir gobernando.




